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Lo hizo Medellín y Ciudad México. Incluyeron las zonas más deprimidas en los procesos de recuperación y reinvención de las ciudades, con la oferta de opciones culturales y de entretenimiento, que usualmente se encuentran limitadas a los centros históricos y de compras.
En la ciudad colombiana, el Metrocable significó no sólo una mejora para el transporte público a los barrios, sino la renovación urbana de los espacios, en los que construyeron bulevares y sitios para la reunión.
'Llevar el arte y la cultura a esos lugares no se trata de llegar con mimos y payasos', señaló Liliana López Borbón, directora de un sistema de centros llamados Fábricas de Artes y Oficios (FARO), en Ciudad de México, que ofrecen talleres de oficios manuales, actividades culturales y conciertos de artistas mexicanos e internacionales en zonas pobres. López se encuentra en Caracas como ponente del seminario internacional Las Intervenciones Culturales en la Renovación de las ciudades, organizado por la Fundación Cultural Chacao.
La intención es -explicó equilibrar la oferta y la accesibilidad a la recreación. 'Existe la idea de que la cultura es para la clase media y que está sólo en Bellas Artes o el Zócalo; que los ricos van a Nueva York a ver espectáculos, y al final los pobres no tienen opciones'.
La iniciativa de las fábricas comenzó en 1998 con la recuperación de una construcción abandonada en El Salado, uno de los lugares más afectados por la violencia urbana en la capital mexicana, según explicó López. El centro abrió sus puertas en 2000 para atender a la comunidad, pero se convirtió en un espacio metropolitano que recibe visitantes de otros lugares de la ciudad.
A pesar de que el programa tiene una intención cultural, ha servido para ayudar a personas con problemas de drogas; sin embargo, aclaró que las fábricas no son centros de rehabilitación. Los jóvenes asumen la responsabilidad de no consumir sustancias dentro de las instalaciones, y el centro les provee los materiales para los cursos que deseen hacer, los cuales no son de asistencia obligatoria.
La programación de las actividades es seleccionada, en parte, por decisiones técnicas de la institución, y en consulta a la comunidad. Aun cuando las fábricas dependen de la Secretaría de Cultura del gobierno de la ciudad, la propaganda partidista está prohibida. Es esparcimiento sin política.
En Caracas hay una experiencia similar en Antímano.
La Casa de Campo de Guzmán Blanco -declarada Monumento Nacional- se encontraba abandonada y fue recuperada por Fundapatrimonio, para la instalación de un centro comunitario y de deportes.
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| Fecha publicada: 07/11/2008 Fuente: El Nacional Tema: cultura
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