Es impresionante la indiferencia y desidia con la que el Poder Judicial, el Ministerio Público y la Asamblea Nacional han asumido la lucha contra la delincuencia en Venezuela.
Hay todo un pueblo clamando porque se haga algo urgente, que se tomen medidas, que se le ponga un freno al hampa. Todas las encuestas reflejan que la inseguridad es uno de los principales problemas que azotan al venezolano. Todos los días las calles del país se tiñen de rojo. Los diarios reflejan el problema, pero ellos -fiscales, jueces y legisladores- siguen allí, impávidos, apoltronados, inconmovibles. No hay crimen, por espantoso y doloroso que sea, que los haga despertar de su letargo, bajarse un instante de sus camionetotas, afinar la nariz y oler la sangre derramada, esa sangre del poeta, del albañil, de la ama de casa, del niño que recién daba sus primeros pasos en la vida, de ese estudiante que soñaba con ser ingeniero; o de ese muchacho descalzo, cuya ilusión era emular a Galarraga, a Cabrerita o al gran Vizquel. El Copp establece que los delitos cuyas penas sean superiores a los cinco años no tienen beneficios procesales; y menos aún cuando de trata de narcotráfico. Letra muerta. Día a día, numerosos criminales, violadores, secuestradores y narcotraficante salen campantes de los palacios de justicia a continuar delinquiendo, a seguir su razzia criminal en contra de los indefensos.
Creo que fue un error haber mandado a Manuel Quijada ex presidente de la Comisión de Funcionamiento del Poder Judicialcomo embajador para Portugal. Ya es hora de que lo regresemos, y pedirle que se traiga a muchos como él, para tratar de poner un poco de orden en la pea.
Cuentas. El miércoles asesinaron a un piloto de Pdvsa que cenaba en un restaurante de Las Mercedes. Antes de morir, usó las últimas fuerzas que le quedaban para accionar también su pistola y lograr abatir al criminal que le cegaba la vida, que resultó ser Héctor José Sojo Materano. La policía informó que ese hampón había matado a cuatro miembros de su banda el año pasado y era requerido por un tribunal de Barlovento por robo. Un delincuente, con ese mismo nombre ¿Casualidad? Fue apresado en julio del 2007 cuando se encontraban en las cercanías del Banco de Venezuela en la avenida Municipal de Puerto La Cruz (Anz), en un auto chimbo y con una pistola chimba junto a otros antisociales (se presume iban a asaltar el banco), según el expediente BP01-P-2007-003205 y el Juez III de Juicio (e) de Anzoátegui, Alfredo Millán, en febrero de este año, les cambió la privativa de libertad por medidas cautelares de presentación cada 8 días y prohibición de salir de la región. Pero aún hay más, el pasado 14 de octubre efectivos de Polisucre atraparon a un hombre en el sector La Torre de la carretera vieja Petare-Guarenas, que 'casualmente' tiene el mismo nombre y que al ser verificado en los archivos policiales resultó que presentaba tres solicitudes: dos por la subdelegación El Llanito del Cicpc, expediente C51-S-32607, de fecha 03 de agosto de 2007, y según acta H-219.702 de fecha 01 de abril de 2008, por los delitos de homicidio intencional y robo de vehículos.
¿Será el mismo? El caso es que este delincuente no debía, no tenía, por qué estar en la calle.
Pero lo estaba. ¿A quién le anotamos la muerte del piloto? ¿A Luisa Ortega Díaz o a Luisa Estella Morales? Ese es el pan de cada día. Cada vez que asesinan a alguien, viene a relucir el negro y triste historial del criminal. REGRESAR |