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Al contrario de lo que sucede en gran parte del mundo, donde los vehículos pierden valor a medida que pasa el tiempo, en Venezuela los carros se revalorizan. Es por ello que muchos ven la compra de este bien como un verdadero negocio.
Ante un panorama inflacionario, en el cual el dinero cada vez pierde más valor y las tasas de ahorro bancarias no lucen atractivas, los expertos recomiendan invertir en bienes durables, a los cuales se indexa la inflación. Una de las opciones más rentables son los vehículos. Sin embargo, la escasez en el mercado primario ha llevado a que la gente llegue a desembolsar grandes sumas de dinero en un mercado que se ha tornado especulativo.
Conseguir un vehículo nuevo es toda una odisea pues la demanda supera ampliamente a la oferta. Los tiempos de espera pueden incluso pasar el año. William Paz Castillo, presidente ejecutivo de la Cámara Automotriz de Venezuela, dice que en el mercado no hay suficientes automóviles y explica que esto se debe a la gran cantidad de trámites que se exige a los importadores, así como a las trabas que día a día tienen que enfrentar quienes ensamblan vehículos.
'Hay que sumar este año la gran conflictividad laboral en las plantas ensambladoras, que retrasaron la producción, haciendo que se colocaran menos unidades', resalta Paz Castillo. Por otra parte, el tiempo promedio de importación está rondando los seis meses, según informan varias compañías que traen vehículos al país.
Crédito sin carro. Si bien los créditos para vivienda son escasos -por no decir que nulos-, prácticamente cualquier banco está ofreciendo créditos para vehículos, aunque no con la misma facilidad con que se otorgaban un año atrás. Ahora piden más requisitos y son más minuciosos a la hora de analizarlos. De cualquier forma, cumpliendo con las exigencias, el crédito debe ser aprobado.
Uno de los principales problemas se presenta, es cuando tres meses después de haber obtenido el crédito, el vehículo aún no llega. La persona pierde todos los trámites y debe volver a hacer su solicitud, comenzando desde 'cero'.
A tanto requisito hay que sumar un costo adicional por todas las gestiones. Claro, todo sea para después poder pagar con cómodas cuotas. Usualmente los bancos cobran una comisión de 3% del monto a financiar y lo común es que la persona pague la cuota inicial, calculada en 30% del valor del vehículo (para esto es bueno contar con un dinero acumulado como el caso de las utilidades u otro dinero ahorrado). El monto restante es el que suele estar financiado. Las tasas varían dependiendo del banco, por eso hay que analizar bien las opciones que ofrece el mercado y saber que esto puede cambiar.
Otras alternativas de financiamiento son las diversas empresas con las que cuentan las propias marcas automotrices.
Otra opción es la de crédito programado con compañías que reúnen a grupos de personas que realizan aportes mensuales durante un plazo determinado para la adquisición del vehículo. El mismo se otorga cada mes mediante entrega programada y licitación.
Hay que saber que dependiendo de las condiciones del contrato puede tomar hasta 60 meses obtener el vehículo, aunque su entrega está garantizada. Algunas empresas que operan bajo este sistema son el Consorcio Fonbienes (tiene más de 52.000 clientes asociados y ha entregado más de 10.000 bienes) o Plus-Car.
De segunda mano. En los vehículos más económicos la 'lista de espera' en los concesionarios suele ser más larga.
'Usualmente es más factible conseguir los vehículos ensamblados en el país', resalta Eduardo Chocrón, gerente de Mercadeo de Ford Andina.
'Las pick-up son las que tienen mayor demanda', señala Daniel Obadía, gerente de Ventas de Great Wall, empresa que comercializa siete modelos de vehículos chinos. Para quienes tienen la disponibilidad, los vehículos comerciales (camiones) son una buena alternativa pues se pueden poner a producir y generan gran rentabilidad.
Es recomendable conocer la red de concesionarios de la marca que se adquiere y averiguar si es fácil adquirir los repuestos. El servicio posventa debe ser una factor importante a tomar en cuenta antes de comprar algún vehículo.
Ante la escasez, mucha gente opta por dirigirse al interior del país, donde tal vez la oferta de carros puede ser mayor o más bien, la demanda puede ser menor que en las grandes ciudades. Sin embargo, hay que saber que muchos concesionarios tienen como política no vender carros a menos que sea alguien que vive en la región.
También mucha gente acude a las tradicionales ferias automotrices, vitrina que permite ver los modelos de las distintas marcas y comparar. Allí también suelen estar presentes los bancos para otorgar créditos al momento aunque, los vehículos también están escasos en esos espacios.
Otra de las opciones que queda es acudir al mercado secundario. El presidente de Cavenez recomienda no comprar vehículos que se venden de segunda mano pero que son prácticamente nuevos, pues hay mucha especulación. 'En ese caso es recomendable esperar por el nuevo', acota. Internet se ha convertido en una herramienta vital para comparar los precios del mercado.
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| Fecha publicada: 10/11/2008 Fuente: El Nacional Tema: auto
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