Si hay algo con lo cual no se puede tener misericordia es con la delincuencia organizada, según criterio expuesto por José Luis López, profesor de Sociología de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), quien lo expresó así a través del celular: 'Hay que reprimir el delito organizado'.
López distingue el 'delito organizado', que distribuye drogas y armas como una forma de vida, del 'delito eventual', cometido por cualquier persona de manera esporádica. 'Con el delito organizado no hay manera de congeniar', sostiene el docente de la Ucab, quien advierte que para combatir esa clase de mafias se requiere 'un alto componente de represión'.
En materia de desarme, López indicó que no es suficiente el cambio de dinero por armas, tal como se establece en la ley respectiva; 'hay que interrumpir el flujo de municiones', recomendó. Asegura que muchas de esas balas las proveen los mismos funcionarios policiales a las bandas que cometen sus fechorías a punta de pistola. En ese sentido, López advirtió que los cuerpos policiales andan al garete. 'En la práctica, la coordinación policial no está funcionando', acotó.
El profesor de la Ucab también pone la mirada en el sector joven del país y lamenta que lo que la sociedad venezolana les ha ofrecido no los termina de enganchar. 'Por eso ellos eligen delinquir como medio para alcanzar un nivel de vida exitoso; el delito es una forma de ser reconocido, de realización', señaló López, quien sugirió 'una atención especialísima hacia los jóvenes'. El docente dice que la mayoría de los delitos cometidos en el país son protagonizados por jóvenes, según cifras oficiales; esas mismas cifras revelan, según López, que la tasa de homicidios creció 23% entre los años 2004 y 2006, cuando de 9.717 crímenes se pasó a 12.256. REGRESAR |