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Para Roberto Smith Pereda su momento en el estado Vargas es ahora. A pesar de los pronósticos nada favorables de las encuestas sobre sus aspiraciones a convertirse en el tercer gobernador de la entidad costera, el abanderado de la Unidad no detiene su lucha.
En su recorrido por los sectores populares del litoral central asegura encontrar un pueblo que, aunque mantiene su adhesión a la figura del primer mandatario nacional, Hugo Chávez, se siente defraudado por la pésima gestión de los gobiernos regional y municipal que, a pesar de la línea oficialista, no han dado respuesta a las exigencias comunitarias.
-Las elecciones regionales de 2004 no le resultaron favorables ¿Qué ha cambiado en estos cuatro años que le permita creer que cuenta con mayores opciones de triunfo?
-El pueblo de Vargas cambió. Le dieron su oportunidad a los gobernantes del oficialismo desde la tragedia de 1999 y no han obtenido la respuesta que necesitaban escuchar. En el 2004 le dieron esa oportunidad a Rodríguez San Juan y no supo aprovecharla.
Nosotros venimos con constancia y coherencia proponiendo un proyecto de desarrollo para el estado Vargas. Las ideas centrales de full empleo, cero delincuencia, un emporio turístico y resolver los problemas de vivienda, infraestructura y vialidad forman parte del programa de gobierno que se le está presentando a los habitantes del estado. Nuestro proyecto es claro y la gente de Vargas decidió cambiar. Ellos saben que García Carneiro representa más de lo mismo y su triunfo significa la imposibilidad de desarrollar un Vargas con autonomía económica y social. Esto significaría mantener la dependencia de la entidad de las dádivas gubernamentales nacionales. Yo siento eso todos los días en la calle, cuando converso con los propios seguidores del oficialismo. El pueblo varguense se cansó de lo mismo.
-¿Cómo emprender las grandes obras con un Gobierno nacional negado a brindar apoyo a los gobernantes de oposición?
-El gobernador es un director de orquesta, está en la obligación de administrar los recursos del estado y promover las inversiones de otros entes, públicos o privados.
Yo creo que si Vargas, además de contar con su presupuesto, cuenta con los ingresos por el puerto de La Guaira y el aeropuerto de Maiquetía, además de suscribir importantes convenios con inversores internacionales; puede dar la cara a buena parte de las necesidades, sin representar una carga para el Gobierno nacional.
-Pero tanto el puerto de La Guaira como el aeropuerto de Maiquetía se encuentran en manos del gobierno central.
-La Constitución es expresamente clara cuando dice que es una competencia exclusiva de los gobiernos regionales administrar los puertos, aeropuertos y autopistas. Nosotros vamos a hacer valer esos derechos, sin importar el color político. Esos recursos son un derecho irrenunciable, que darían respuesta a las exigencias de los consejos comunales de Vargas.
Además, nosotros queremos trabajar con total armonía con el Gobierno central. Los gobernadores electos representamos los intereses de un pueblo, no de una organización partidista, nosotros vamos a representar al pueblo de Vargas en sus mejores intereses. Me reuniré con los ministros, con la Asamblea Nacional y con el propio Presidente, de ser necesario.
Hay temas que hay que discutir, como por ejemplo el proyecto de status especial con el tema de puerto libre que tanto beneficio ha dado a la península de Paraguaná o Margarita. La solicitud de un presupuesto especial para el estado, que corres ponda al hecho de que tenemos una población flotante por ser una zona turística de interés para la Gran Caracas.
Yo estoy convencido de que al presidente Chávez no le queda otra alternativa que gobernar con el que gane, no hay otra opción, no tiene sentido que Vargas siga sumida en la miseria, que los varguenses tengan que enfrentar la agresión que significa vivir en el estado en las condiciones actuales.
-¿No está siendo un idealista con estos planteamientos?
-Siempre he sido un soñador, no lo niego. Siempre he sido un idealista. Nuestro proyecto es un plan de transformación y tenemos la Constitución para reclamar esos derechos.
Es un derecho que tenemos los varguenses de que se nos otorgue lo que por tradición nos pertenece y que la inoperatividad burocrática ha impedido. Es un derecho que Vargas tenga las costas limpias. Es un derecho contar con buenas vías. Te pongo un ejemplo: la planta de tratamiento de Punta Gorda tiene 17 años construyéndose. Eso no es justo. Merecemos unos sistemas de drenajes y de aguas servidas de primera. No hay derecho de que el Ministerio del Ambiente, sea de este gobierno o del que sea, no haya podido concluir esa obra.
-¿Cuál será el primer problema al que se avocará su gobierno?
-Sin duda alguna nos enfocaremos en el problema de la inseguridad. Tenemos planeado implementar un plan masivo de desarme. De acuerdo a nuestras investigaciones, en Vargas existe un promedio de siete mil armas ilegales. Queremos promover un programa voluntario de intercambio de armas por becas o equipos de computación.
También replantearnos a la Policía Metropolitana, duplicar la cantidad de funcionarios y buscar la profesionalización está entre lo que se tiene planificado. Además, se iniciará un plan preventivo de brigadas comunales.
-Se ha criticado que siendo foráneo aspire a la Gobernación de Vargas.
-Yo no soy foráneo. Yo vivo en La Guaira. Este es mi estado y aunque no nací en él, con mi compromiso me he ganado mi guaireñidad. De hecho, una de las primeras cosas que voy a hacer es devolverle la Casa Guipuzcoana al colectivo y convertirlo en un museo como un atractivo turístico. No puede seguir siendo una fría estructura gubernamental. Mientras ubico un espacio, mi oficina será la de los consejos comunales, todas las estaciones policiales y, sobre todo, la calle. El verdadero poder popular se conocerá en mi gestión. Sin duda, el cambio va. REGRESAR |
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