Se medirán dos concepciones de país. Una, de cambios radicales, de transformar valores y visiones actuales, hacia un sueño por construir: el socialismo. Otra, de corregir y mejorar el pasado, hacia la consolidación de lo vivido: el libre mercado.
En general, la campaña, para impulsar ambas opciones ha sido pobre ideológica y programáticamente. Poco debate de ideas, programas, resultados o impactos. El vacío se llenó con oposicionismo, descalificaciones, acusaciones, promesas vagas, seudorrespuestas a problemas, sin análisis ni consideración de sus causas, soluciones mágicas, superficiales, insustentables.
A pesar de este dramático comentario, hubo iniciativas buenas. Por ejemplo, en Caracas y otras ciudades, algunas candidaturas se presentaron como un equipo de trabajo compartiendo visión política y coordinación de competencias para la gestión urbana.
También se observó un empeño en sustentar el gobierno local a través de la participación y el poder comunal. Si sólo este aspecto se desarrolla con eficiencia y convicción, Caracas verá pronto un futuro prometedor. El gran cambio de nuestras ciudades podría iniciarse si se amalgaman el Gobierno nacional, regional, local y comunal, y juntos fraguan, democráticamente, con eficiencia y calidad, la gestión urbana, para tirios y troyanos.
También se destacó el énfasis en el contacto directo con la gente más que mediante la venta de sonrisas 'pepsodent' (en 'argunos', como dirían los ñeros).
Pero, siempre hay un pero, el contacto directo con la gente, a veces, sin claridad, puede conducir a errores por el inmediatismo que prevalece como pesada herencia. Y lo urgente mata lo importante y la imaginación creativa y entusiasta.
Los problemas de nuestras ciudades son graves; sus insuficiencias y sus rigideces estructurales, en lo social (pobreza), en lo institucional (mafias burocráticas), en servicios y economía urbana (ineficiencia y mafias delincuenciales), entre otros, obligan a un enfoque y a un hacer audaz, imaginativo, sostenido, honesto, eficiente, de calidad máxima. Allí está la respuesta.
Eso pasará este domingo 23.
Los alcaldes y gobernadores elegidos o rompen paradigmas o irán hacia el vacío impredecible. Transforman sus visiones y enfoques o repiten prejuicios y gacetillas.
Asumen el cambio, interpretan el momento, sueñan y construyen el mañana desde hoy, o pintan sin colores sus propias muecas en la historia de la nada y del nunca. REGRESAR |