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Desde el cafecito de la tarde, pasando por los sándwiches para los miembros de mesa que estarán hasta la noche en el centro electoral, e incluyendo aspectos sofisticados como médicos y carros para trasladarlos a los votantes a los centros, la sociedad civil está organizada hasta el detalle más mínimo para las elecciones de este domingo.
Casi diez años de elecciones constantes les han dado la experiencia necesaria para saber qué se necesita en un proceso que amenaza con ser de largo aliento. Ya se conocen, saben cómo son sus centros y cómo operar con el Plan República y el Consejo Nacional Electoral.
Mildred Alcalá, vecina de Prados del Este, relata que ellos tienen tres meses organizando la logística para este proceso.
Los vecinos son acreditados por los partidos, pero no son militantes sino que por exigencia del CNE tienen que acreditarse de esa forma.
El trabajo incluye recolectar fondos entre los vecinos y dueños de locales comerciales, que en ocasiones son panaderías que proveen hasta cachitos. Este año se encargarán de darle la comida a 80 miembros de mesa más los voluntarios que son un grupo de más de 250 personas.
Los voluntarios orientan a las electores en la cola sobre cómo votar; organizan que no se arremoline la gente y que allí se esté lo más confortable posible.
Además 60 personas, identificadas con credenciales, se ocuparán de trasladar a los vecinos desde sus casas hasta su centro.
Elizabeth Fagres, vecina de La Urbina, explica que ellos tiene cinco centros y hay dos coordinadoras que revisan en qué condiciones están para verificar si faltan sillas o mesas y llevarlas.
Pero ellos han ido más allá, como frente a sus centros no hay donde guarecerse han alquilado toldos y paraguas para que las personas esperen allí y se protejan del sol, o bien que no se mojen si llueve el domingo.
'Esta vez prevemos la comida y el apoyo a los votantes hasta la noche, pues es un proceso más largo', explica Fagres, quien cuenta que también un médico atenderá emergencias.
Otra de las previsiones es que si los centros de votación están cerca del algún edificio se coordina con la junta de condominio para que se habilite el salón de fiesta y que allí coman los voluntarios y miembros de mesa.
Juan Pacheco, juez de paz de Las Minas Baruta, dice que ellos incluso han logrado que voluntariamente algunos jeepseros trasladen a los centros a las personas que viven en zonas de más difícil acceso, y otras que votan en colegios distintos a los tres que están en Las Minas.
Una actividad similar es la que se organiza para los 174 centros del municipio Sucre. Lord Acuña, residente de José Félix Ribas, dice que los mismos vecinos se prestan apoyo en la movilización en sus carros o motos y conductores de zonas troncales llevarán gratuitamente a los electores para su centro.
En Sucre, la actividad se dividirá en dos: una para la apertura del centro hasta las 4:00 pm; y el segundo grupo, que tendrá el esfuerzo mayor, desde las 4:00 pm hasta el cierre del centro.
Acuña cuenta que los vecinos de la parroquia Leoncio Martínez, donde hay unas cinco urbanizaciones, se ofrecieron para apoyar con agua y comida a los votantes de Petare.
Pero en otras realidades se pueden tornar más difícil la logística. Kadari Rondón, vecina de Catia, dice que por la misma condición de la parroquia es difícil por la inseguridad y porque temen que haya amedrentamiento. Aun así planean atender a miembros de mesa y voluntarios con comidas y bebidas.
Pero como dice Miriam Sirano de El Cafetal, la sociedad civil ha llegado más allá que los partidos para ayudar en el proceso, contando incluso con voluntarios que tienen asignado un número de votantes para llamarles a sufragar. Ellos estarán en los centros hasta que haga falta para cuidar su voto.
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