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El desordenado patrón de gasto público, el abusivo uso de los recursos del Estado en el pago de redes de clientelismo político o simplemente para regalar electrodomésticos o dinero a los más pobres y pedirles que voten por el 'revolucionario' PSUV y sus candidatos, son asuntos cotidianos, aunque ilegales, para el Presidente Chávez. Después del 23N el Presidente hará un balance de votos y de los menguados fondos disponibles en el Tesoro Nacional, para luego decidir si en 2009 le propone al país algún tipo de nueva ronda electoral, quizás ofreciendo un referéndum contra sí mismo, atado a una ilegal consulta sobre enmienda constitucional para incluir la reelección indefinida del Presidente (de él mismo) en la Constitución. Además de nuevos intentos de violación a la Constitución, tendremos en el 2009 una visión más cruda de la magnitud del daño económico realizado por la revolución, mientras se distribuía una parte del ingreso petrolero entre los pobres y otra desaparecía en medio de clanes cívico-militares cercanos al Presidente. La presión sobre la inflación aumentará con menos divisas para Cadivi y la depreciación del bolívar 'fuerte', mientras el recorte abrupto en el gasto público incidirá en el bajo ritmo de actividad económica. ✍ Orlando Ochoa
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| Fecha publicada: 21/11/2008 Fuente: Reporte Tema: economia
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