Algún incauto pudiera pensar que la patéti-ca imagen de Chávez el 24N en la noche, cuando ofrecía a los corresponsales extranjeros lo más granado de su cinismo proverbial, se debía simplemente al desequilibrio emocional causado por los resultados electorales del día anterior. Pero se trata de un asunto mas grave. Hugo Chávez es un demócrata ajuro, es decir, a su pesar.
Ha tenido que 'calarse' la democracia, pues al margen de sus malos gobiernos -cuya guinda es la enorme exclusión social creada- AD y Copei sembraron en las entrañas del pueblo, un concepto, una sensación de libertad, que ha sido un muro de contención para sus pretensiones dictatoriales. Meses de abusos en una campaña electoral grotesca hecha a base de peculado, presiones, amenazas y chantajes, de insultos personales, de manipulación permanente a través del encadenamiento de los medios, no bastaron para impedir su derrota. Chávez se hartó de violar la Constitución y las normas del cne, y se plantó en el centro del debate. Votar por cualquier opción que no fuera las que él exigía, era votar contra él. De hecho, en sus histéricas apariciones en distintas regiones, su megalomanía le impedía dejar hablar a sus candidatos, se limitaba a hacerlos desfilar, al mejor estilo de los viejos lenocinios, para irlos presentando. De manera que los resultados electorales, son una derrota directa de Hugo Chávez. Esto ha permitido poner de bulto, que Chávez será un demócrata mientras gane elecciones, no cuando las pierda. Si ya resultaba insólita su irracional reacción frente a la derrota en el referéndum constitucional, cuando cargado de odio, pronunció ante los medios su democrática y exquisita frase de 'victoria de mierda' (es decir, cuando el pueblo vota a su favor es una maravilla, pero si vota en contra es una mierda) lo de ahora es mucho peor. Lejos de respetar la voluntad popular, traza una estrategia destinada a estimular los odios, incitando a sus seguidores a organizar turbas para agredir a los mandatarios electos, ordenando el desmantelamiento de gobernaciones y alcaldías perdidas, y llevando la voz cantante en una asquerosa campaña de descrédito personal contra quienes lo derrotaron. El denuesto más utilizado contra ellos es el de golpistas.
Es bueno recordar que Chávez, violando la Constitución (vicio ya muy acendrado en él) dirigió el sangriento y fracasado golpe del 4 de febrero de 1992, al cual llevó engañados a los soldados que le acompañaron. Y en cuanto al 2002, ¿por qué no llama golpista al trisoleado Lucas Rincón, quien informo al país la renuncia de Chávez 'la cual aceptó'? ¡Ah!, ¿y a José Vicente? Que el 12 de abril en horas del mediodía, declaró a una televisora: 'aquí no ha habido golpe, aquí lo que ha habido es un pronunciamiento militar'. El golpista y fascista es Chávez y suya la responsabilidad de los muertos que sus acciones han causado. Ya el pueblo comienza a ser un estorbo en sus planes dictatoriales. Para enfrentarlo, la unidad de todos los factores democráticos donde quiera que estén, es hoy más necesaria que nunca. REGRESAR |