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"A veces jugamos en línea y nos ponemos a gritar en una sala donde también hay adultos que están haciendo algún trabajo o algo parecido;_nuestro comportamiento les molesta bastante. Si les dejan una zona para ellos más tranquila, y una para que nosotros podamos jugar libremente, beneficiará a uno y otro bando", estima Rafael Suárez, de 16 años, miembro de uno de los clanes que juega frecuentemente Counter Strike en algunos cibercafés capitalinos.
Jorge Loreto, de 12 años asegura que "ni me va ni me viene si separan las máquinas para los adultos, porque yo me conecto muy poco y cuando lo hago es para hacer trabajos para el colegio". Andrés Durán de 17 años, dice que "es mejor ir a un ciber donde uno pueda estar cerca de gente que tenga la misma edad que uno". Esta es la reacción que muestran niños y adolescentes, usuarios por excelencia de los cibercafés, al referirse a las medidas establecidas por la Ley de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes en Salas de uso de Internet, Videojuegos y otras Multimedia, para el disfrute de estas instalaciones que siguen siendo aptas para los menores de edad, pero ahora con supervisión y control de estricto cumplimiento por parte de los dueños de los locales y de los padres.
Uno de los postulados de la ley es la definición dentro de los cibercafés de espacios reservados para que los adultos utilicen los ordenadores y, separada, otra zona destinada para el disfrute de niños y adolescentes. Oscar Misle, director de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), destaca que esa ONG está en absoluta conformidad "con que se separen las zonas donde están los niños de las de los adultos, porque puede ocurrir que un adulto acceda a información no adecuada que pudiera llamar la atención de un menor. Además, esto le da libertad al adulto de acceder a la información que él elija sin temer porque algún niño pudiera observarla. De la misma manera se le da libertad a los niños para que compartan con otros niños".
Accesos condicionados
La ley establece que los niños menores de 9 años sólo pueden ingresar a los cibercafés en compañía de sus representantes mayores de 18 años; mayores de 9 años podrán hacerlo sin estar acompañados. Pero todos ellos, incluso adolescentes, sólo podrán permanecer en las salas de 6 de la mañana a 7 de la noche, y hasta las 9 de la noche cuando no sea período lectivo, es decir cuando estén fuera de temporada escolar.
Misle, de Cecodap, dice que esta medida también es totalmente adecuada, "a pesar de que a los muchachos no les gusta ir con representante; pero es preciso entender que la familia, llámense padres, hermanos, deben estar comprometidos con la supervisión de los contenidos a los que acceden los menores cada vez que ingresan a Internet". El activista recuerda que los niños van a los cibercafés para "informarse al acceder a páginas en búsqueda de contenidos y respuestas a preguntas que normalmente nadie les responde; van a recrearse, distrayéndose con juegos; y van a relacionarse, vinculándose con otras personas chateando. Si nada de esto es supervisado o reglamentado va a existir el riesgo de que el menor reciba información no adecuada o que interactúe con personas de identidad desconocida con oscuros propósitos".
Misle aclara que, contrario a algunas especies que se han regado, "la ley no prohíbe que los niños entren con el uniforme de sus colegios a los cibercafés; eso estuvo contemplado en el primer anteproyecto de la ley, pero una vez que entró en vigencia no apareció norma alguna que estableciera esa prohibición".
El activista añade que es necesario el fortalecimiento de programas de formación para el personal de los cibercafés, para que conozcan la ley y mejoren su capacidad para relacionarse con los niños. REGRESAR |
| Fecha publicada: 26/04/2007 Fuente: El Universal Tema: internet
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