Una mezcla explosiva de factores ha azotado durante más de 10 años el mercado interno de combustibles y la razón más importante para explicar el deterioro de este sector se resume en una sola cosa: el congelamiento del precio de la gasolina.
La desinversión, los rezagados ajustes del margen de comercialización, un aumento de la demanda de combustibles que no crece al mismo ritmo de la oferta, incremento del subsidio a la gasolina y de la pérdida en los ingresos de Pdvsa, son algunas de las consecuencias a las que han debido hacer frente los involucrados en toda la cadena del negocio de expendio de combustible.
La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos dio al traste con los planes de apertura del mercado interno de combustible durante la administración de Rafael Caldera y con los cuales se esperaban inversiones por 400 millones de dólares. Pero la reforma del marco regulatorio redujo la cifra al mínimo.
Durante 2008 no se dieron ajustes al margen de comercialización de combustible, muchos propietarios de estaciones de servicio debieron subsidiar de su propia renta el costo adicional que les generó el aumento salarial. No recuperaron nada de esos gastos en los que incurrieron, pues pese a que el Ministerio de Energía y Petróleo reconoció esos costos laborales y revisó los márgenes para las estaciones de servicio a finales del año pasado, las nuevas escalas empezaron a facturarse en enero de este año.
Tarea pendiente Sin ganancias no hay inversión. Y en lo que respecta a Pdvsa la situación es más cuesta arriba. Su informe de Gestión y Resultados del año 2007 (el último disponible con información detallada) señala que a pesar del esfuerzo por mejorar la red de estaciones de servicio sólo se remodelaron cinco, se cambió la imagen a 64 y 202 gasolineras quedaron a la espera de la remodelación.
Para ese entonces, Pdvsa controlaba 53% de un universo de 1.800 gasolineras existentes en el país. La nueva Ley de Reordenamiento del Mercado Interno de Combustibles le otorga a la petrolera estatal la responsabilidad de abanderar toda la red de estaciones de servicio y el mantenimiento de los surtidores, que antes era una tarea de los mayoristas, también pasó a ser responsabilidad del holding estatal.
Este es, quizá, el efecto menos perverso. El vertiginoso aumento que experimentó el parque automotor entre 2004 y 2007 provocó un alza desmesurada de la demanda de combustible (16,3%), lo que obligó a la empresa petrolera a reducir las exportaciones de productos terminados, como la gasolina, para atender el mercado interno.
Aunque en 2008 el crecimiento fue más tímido, la tendencia no se revirtió.
En los primeros 9 meses de 2008, Pdvsa registró un incremento de apenas 2% en las ventas de productos refinados al mercado interno, lo cual estaría cónsono con la contracción en las ventas de la industria automotriz, la cual alcanzó 44% respecto de 2007. Sin embargo, en ese mismo período, las exportaciones de productos se redujeron 11%, o lo que es igual a 81 mil barriles diarios.
Las pérdidas Esta situación ha abultado las pérdidas directas para la petrolera estatal por concepto de venta de gasolina. En 2006, el titular del despacho de Energía, Rafael Ramírez, señaló que la pérdida por cada litro de combustible era de 0,08 bolívares fuertes.
Este número debió haberse reducido desde octubre del pasado año, en tanto que con la Ley de Reordenamiento del Mercado Interno de Combustible Pdvsa asume las tareas de mayorista y le corresponde entonces la ganancia de esa parte del negocio. Lo que no se reduce es el subsidio. En 2007, en el mercado interno se expendieron 274.000 barriles diarios de gasolina, según datos oficiales. Si se considera que el crecimiento de la demanda para todo el año 2008 fue igual al registrado en los 9 primeros meses del año (2%), se tiene que el mercado consumió 279.480 barriles diarios, o lo que es igual a 44,4 millones de litros de gasolina.
La semana pasada, el precio de un litro de gasolina regular en el mercado ocasional (mercado spot) colocado en el puerto de la costa del Golfo de Estados Unidos (venta FOB) era de 0,34 dólares por litro, o 0,7 bolívares fuertes, mientras que aquí el litro más costoso es de 0,097 bolívares fuertes para la gasolina de 95 octanos, el equivalente a 0,045 dólares.
Con este precio como referencia se puede calcular que el subsidio a la gasolina es de 0,69 bolívares fuertes por cada litro, lo que equivale a 30,48 millones de bolívares fuertes diarios, o 11.126 millones de bolívares fuertes anuales. En dólares, al tipo de cambio oficial la cifra alcanza la bicoca de 5.175 millones de dólares al año. Este mismo monto exactamente hace un año rondaba los 10 mil millones de dólares, debido a que las cotizaciones del petróleo eran muy superiores. La cesta venezolana en marzo de 2008 se cotizó a un promedio de 95,10 dólares por barril, mientras que en el mismo mes de este año el crudo local alcanza un promedio de 41 dólares por barril.
El presidente Hugo Chávez anunció por segunda vez que evalúa aumentar el precio de la gasolina. La primera vez lo hizo en enero de 2007 y encomendó al Ministerio de Energía y Petróleo analizar escenarios posibles. Ahora la situación es diferente.
Cálculos del economista Ramón Espinasa señalan que para evitar la pérdida en las arcas de Pdvsa, el precio de un litro de gasolina de 95 octanos debe multiplicarse por cinco, lo cual indica que el litro debería pasar de 0,07 a 0,35 bolívares fuertes, de manera que la posibilidad de aumento del precio de la gasolina no sólo es una medida económica que supone incrementar los ingresos de la nación para hacer frente a la crisis económica que empieza a tocar las puertas del país. Pdvsa necesita flujo de caja para atender sus requerimientos de inversión y de gastos, entre los que figura la implementación de la Ley de Reordenamiento del Mercado Interno de Combustibles, una labor que no se ha podido llevar a cabo, pese a que la normativa fue sancionada en octubre pasado.
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