| El martes fueron los trabajadores petroleros. Ayer, los maestros de las escuelas de todo el país, los profesores universitarios, los médicos del sistema de salud público. Y casi todos los días, son los trabajadores de las empresas básicas de Guayana. El país obrero y profesional se puso en marcha para defender sus reivindicaciones laborales: salarios justos, calidad de la educación, espacios dignos para el trabajo, beneficios contractuales. El gobierno, en tanto, se escuda en razones políticas para no satisfacer las exigencias de los manifestantes. Tal parece que las crisis económica le impide esta vez resolver los problemas reales, a punta de reales. REGRESAR |