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A unque la serenidad de su talante y el suave trato que dispensa podría no evidenciarlo, Emilio Graterón (Maracaibo, agosto de 1972), alcalde de Chacao, es hijo, nieto y biznieto de políticos.
Nació en Maracaibo, donde residió hasta los 14 años, porque su padre es petrolero; trabajaba en Creole (luego Lagoven) y después pasó a Pequiven. Su bisabuelo paterno fue prefecto de Barquisimeto.
Su madre es una Colmenares de San Cristóbal, la misma familia de la que salieron ministros, en los tiempos en que este cargo exigía trayectoria y probadas pericias. En la casa de su abuelo materno, en la capital tachirense, tuvieron lugar las reuniones previas a la fundación de Acción Democrática en ese estado andino; y era, por esos días, anfitriones de Ruiz Pineda a la hora del almuerzo.
Emilio Graterón es abogado, egresado de la UCAB, en 1997. Es soltero y vive solo 'en un apartamento de 72 metros cuadrados, ubicado en el tercer piso de un edificio sin ascensor'. No tiene carro, 'porque en Chacao el peatón es rey'.
¿Sabía usted que Manuel Rosales se escondería de la justicia? No. Pero si yo hubiera estado en su lugar, hubiera hecho lo mismo. El deber de un líder en una situación semejante, (la que impone un gobierno absolutamente irrespetuoso de la ley), es luchar y no entregarse a una justicia dudosa. Debe hacerlo por su integridad y su seguridad, en la medida en que éstas son factores fundamentales de una lucha que lo rebasa. La lucha por la democracia lo necesita sano y salvo, porque el líder tiene el deber de generar esperanza, de mantenerla viva y de no dejarla caer en una comunidad que también está perseguida por la ausencia de oportunidades, la falta de seguridad, la violencia ciudadana y la que proviene del Estado, de los funcionarios que por llevar una franela roja atropellan a la ciudadanía y le incumplen en sus aspiraciones.
¿Manuel Rosales está fuera del país? No lo sé. No tengo acceso a esa información. Conociendo el temple de los zulianos, me atrevo a asegurar que Rosales debe estar en el territorio y que desde donde se encuentre, luchará y se convertirá en un factor crucial de movilización y acción de las fuerzas democráticas de este país.
Los lanzapocetas ¿Qué pasó el viernes 27 de marzo? En la mañana de ese día, unos funcionarios del Ministerio de Obras Públicas (MOP, antiguo Minfra), vestidos de rojo, irrumpieron en la sede del antiguo mercado con una escolta de la Guardia Nacional y de la Policía Metropolitana, supuestamente, para realizar labores de limpieza.
Lo que en realidad hicieron fue intervenir la estructura del mercado viejo y su mobiliario, acciones expresamente prohibidas por una sentencia del TSJ, así como por una medida cautelar del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), que ordenaba que ni la Alcaldía ni nadie podía tocar esas estructuras hasta que se determinara si es patrimonio cultural de la ciudad o no. Mientras a nosotros se nos prohibió el acceso, incluso para remover escombros, el MOP llegó con un tractor y tres camiones e intervinieron la estructura, contraviniendo las mencionadas disposiciones jurídicas. Se produjo un largo proceso de diálogo, durante el cual los funcionarios recibían llamadas telefónicas, de alguien a quien trataban de 'ministro', que los hacían cambiar de actitud, siempre a una mayor agresividad. Mi deber era hacer cumplir la ley y exigir respeto a la propiedad del municipio; y la respuesta del Gobierno fue lanzar bombas lacrimógenas y perdigonazos. Entonces los policías metropolitanos nos apuntaron, a algunos vecinos y a mí, con armas de fuego. En este punto, unas activistas del PSUV proclamaron lo obvio: que el diálogo estaba roto. Inmediatamente, como si se estuviera esperando esa señal, los invasores comenzaron a lanzar objetos contundentes, botellas y hasta una poceta, que arrancaron del baño del mercado, en dirección a los vecinos que me rodeaban.
Referéndum consultivo El domingo 29 de marzo, en asamblea de vecinos, Graterón firmó el decreto en el que convoca a un referéndum consultivo para decidir el destino de la antigua sede del mercado de Chacao.
Nosotros tenemos el deber explica de demostrar que la democracia se basa en la participación de la gente; y que esa participación es la que nos defiende de los excesos del Estado. Por eso, el referéndum consultivo es la mejor herramienta que tenemos los vecinos de Chacao para defender algo que es nuestro; y demostrar al Gobierno que nuestra voluntad es apostar al progreso, puesto que en ese lugar tenemos proyectado construir el Centro Cívico, que consta de la escuela Andrés Bello, el gimnasio vertical, el centro de Fisiatría y Fisioterapia para la Juventud Prolongada; la Casa de la Cultura, mil puestos de estacionamiento y la Plaza San José.
¿Cree que la ciudadanía responderá a su llamado a un referéndum? No me cabe la menor duda.
Lo que pasó en el mercado, el 27 de marzo, fue una acción política, calculada y orquestada con el objetivo de empujar a la ciudadanía a la violencia. Una acción que nos dice algo muy claro: y es que el totalitarismo ya llegó a pocas cuadras de tu casa. Y que si no nos organizamos y nos activamos, el día que llegué a la puerta de tu casa, no habrá quién te defienda. Por eso, frente al terrible abuso de poder y usurpación de funciones que se está viviendo en el antiguo mercado de Chacao, nuestro llamado es a la movilización general del municipio, para defender cada casa, cada rincón de Chacao, en suma, cada venezolano.
Si, llegado el 19 de abril, el CNE no se pronuncia....
El pueblo de Chacao activará el poder que le confiere la soberanía popular.
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| Fecha publicada: 08/04/2009 Fuente: El Nacional Tema: politica
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