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Hoy día parece replantearse con mayor fuerza la discusión entre los dos sistemas económicos antagónicos, el capitalismo y el socialismo. La historia parece repetirse y los sistemas desechados adquieren nuevamente vigencia. Muchos han sido los experimentos y experiencias, pero ninguno ha logrado tomar la delantera como sistema económico en forma definitiva. Hoy día se habla de la desaparición o muerte del capitalismo, cuando a finales de los años ochenta del siglo pasado se hablaba del fin del socialismo/comunismo y su sustitución por las reglas de mercado.
En este orden de ideas, los recientes acontecimientos de crisis que presenciamos y sus devastadoras consecuencias parecen reforzar el debate entre los dos sistemas tradicionales, aunque muchas veces se les han asignado responsabilidades y culpabilidades injustas por el mal manejo que se ha hecho de ciertas circunstancias. Así, algunos hablan del fracaso en sus instrumentaciones y no de sus conceptualizaciones. Este es el caso de las operaciones inmorales y faltas de ética en los negocios que se ha observado en importantes corporaciones a nivel mundial durante este siglo (por hablar tan solo del actual), llevando a grandes desfalcos y bancarrotas; ... ejemplos abundan.
Hoy día, el gran país capitalista de los Estados Unidos está en 'el ojo del huracán' por la crisis que comenzó en su sector hipotecario y que se ha expandido prácticamente a lo largo y ancho del globo, con repercusiones en todos los mercados. Así, una crisis en el sistema capitalista mundial y mas específicamente en su sistema financiero, ha generado una crisis que no solo afecta a las economías desarrolladas sino tambien a las en desarrollo, que tanto dependen directa e indirectamente del sistema financiero mundial.
Por todo lo que ha ocurrido en el presente siglo, pero tambien por los episodios de crisis de las ultimas décadas del siglo pasado, desde hace un tiempo se vienen planteando modificaciones a estos sistemas, pese a que no pocos pensaron que con el derrumbe del muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética, y el consecuente advenimiento de las reglas de mercado, el mundo se perfilaría por el sendero del capitalismo, sin reconocer que el mundo, especialmente en desarrollo, había acumulado una deuda social tan grande que le hacia pensar en sistemas con mayor equidad y justicia social.
Sin embargo, la actualidad, como en otras ocasiones, no escapa de situaciones contradictorias como la siguiente: no son pocos lo que 'apuestan' a la recuperación de los países con sistemas capitalistas, valga decir EEUU, para que el mundo, contado el de economías con sistemas socialistas, se recupere. Entonces, ¿debemos aceptar que la solución es nuevamente la necesidad de contar con la vigencia del sistema capitalista?
Lo cierto es que la falta de complacencia con los resultados arrojados por los sistemas capitalista y socialista, ha llevado a replantear variantes para la relaciones de producción y distribución, y hasta de tipo de sociedad. Es así como fueron apareciendo ideas y opciones como las del capitalismo humanista o capitalismo con rostro humano, el capitalismo con responsabilidad social empresarial, la tercera vía, el socialismo al estilo chileno, y el socialismo del siglo XXI.
El Gobierno venezolano actual, entendiendo bien el sentir o demanda social del pueblo, ha planteado su propia alternativa, la del socialismo del siglo XXI, no sin antes haber explorado superficialmente otras opciones como la 'tercera vía' (propugnada por Francia), pero que nunca desarrolló. La realidad es que el Gobierno se ha planteado algo que va mucho mas allá de un cambio en el sistema económico, para adentrarse en el cambio total de la sociedad y del ser humano con aquello de la búsqueda del 'hombre nuevo', humano y solidario.
En este orden de ideas, muchos se preguntan cómo se forma al 'hombre nuevo', especialmente el pobre, ya que ¿qué le importa al pobre de nuestros países latinoamericanos o del mundo en desarrollo el sistema económico que se adopte si no tiene acceso en el día a día a lo mínimo necesario para satisfacer sus necesidades básicas? En su día a día el pobre no se plantea la discusión acerca de cuál es el mejor sistema económico, sino cómo puede resolver sus necesidades inmediatas de alimentación, vestido, salud, educación y vivienda. En el fondo, lo que realmente está planteado es cómo hacer para procurarle un medio de vida digno, en el cual el sistema económico escogido garantice la generación y posterior distribución/redistribución de riqueza, un alto contenido social y solidaridad, brindándole oportunidades para su desarrollo de acuerdo a sus capacidades y en libertad de conciencia, que conduzcan a garantizar un alto rendimiento y logro de elevados niveles de eficiencia y productividad.
De una cosa si debemos estar conscientes, ella es la de que el sistema escogido es una decisión teórica y éste pude ser el mejor del mundo, pero su instrumentación y eficiencia depende de lo que los hombres, políticos y sociedad civil, decidan o acuerden.
Por lo general, la decisión óptima no está en los extremos, no está en la adopción y aplicación de sistemas económicos extremos y radicales, ... está en los puntos medios, por lo que deberíamos tender a lo mejor que nos ofrezca cada sistema. Un ser humano dotado de posibilidades de desarrollo en un marco de solidaridad plena, estaría signado para su autorrealización. En definitiva, lo importante no es el sistema económico que se escoja sino el sentido social y colectivo que se le impongan a las orientaciones y decisiones que los gobiernos adopten, pues a nadie le conviene un mundo de pocos ricos y muchos pobres, ... ello no es sostenible. ¡Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario!.
(*) Economista y Magíster en Politica Económica. Ex Funcionario de Carrera del BCV y Profesor Universitario.
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| Fecha publicada: 21/04/2009 Fuente: Venezuela Analítica Tema: politica
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