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La situación de la justicia en el país provoca extensos discursos y largos análisis. Sin embargo, el secretario general de Patria para Todos, José Albornoz, resume su sentir en dos palabras: 'preocupación angustiante'.
Albornoz no alza la voz por los perseguidos de la oposición. Él tiene los suyos, dentro del 'campo de la revolución'. El primero es Carlos Chancellor, elegido el 23 de noviembre de 2008 como alcalde de Sifontes, estado Bolívar. 'Chancellor lleva más de dos años detenido porque cerró una carretera mientras protestaba, junto a indígenas y mineros de la zona, contra la transnacional Crystallex', cuenta.
El segundo vicepresidente del Parlamento ha solicitado al Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio Público información sobre ese caso. Ambas instituciones le han dado la misma respuesta: 'Nadie sabe qué está pasando. Parece que hay intereses de la transnacional que uno no sabe de qué manera están adelantando el juicio'. En Bolívar dicen que Chancellor es un preso del gobernador Francisco Rangel Gómez.
Ahora le tocó el turno a un sospechoso habitual: Eduardo Manuitt. 'Aquí observamos que hay un sesgo político demasiado marcado. (Alberto) Müller Rojas, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, anunció en plena campaña electoral que desempolvarían todos los viejos expedientes contra Manuitt porque había que meterlo preso. La zona estaba cantada', rememora.
Como Manuel Rosales, el ex mandatario de Guárico es acusado de corrupto. Como Rosales, el antiguo dirigente de PPT y PSUV no confía en la justicia venezolana y denuncia que sus derechos son violados. Como Rosales, Manuitt ha decidido marcharse del país. Empero, Albornoz aclara que su aliado no es como el alcalde de Maracaibo.
'Manuitt enfrenta un caso de 1999, que fue investigado y cerrado por la Contraloría, la Policía Judicial y la Asamblea Nacional. A Rosales le dictaron el auto de detención tras no presentarse ante los tribunales. En cambio, a Manuitt le impusieron esa medida antes de que le fijaran la audiencia. Esto es aberrante, un exabrupto jurídico', exclama el diputado, que después de evaluar todo este cuadro, concluye: 'Hay una campaña sistemática contra PPT'.
-Más allá de las diferencias de forma, los procesos contra Rosales y Manuitt parecen coincidir en el fondo: un pase de factura a adversarios políticos del Presidente.
-Hay que buscar un espacio en la política que permita tener una crítica sana, proactiva, que permita avanzar. Tuvimos diferencias en el proceso electoral y creo que eso fue entendido por el presidente Hugo Chávez, quien después nos llamó para la enmienda y tomó en consideración nuestra propuesta de reelección para todos los cargos.
Esta circunstancia puede estar más allá, fuera del control del Presidente. En el caso de Chancellor, me imagino que el Presidente ni siquiera sabrá que sigue preso. Ese tipo de cosas son preocupantes desde el punto de vista político, porque creemos que ese no es el camino para la construcción de una sociedad justa y equilibrada. No tenemos ni queremos solidaridades automáticas, deseamos que se haga un juicio justo y en libertad, donde Manuitt pueda defenderse. Si no resuelvo un problema ético a lo interno, ¿qué le puedo pedir a la población?
-Repitiendo un argumento similar al esgrimido por Rosales, Manuitt denuncia que el Poder Judicial venezolano se utiliza como una arma política para la retaliación. ¿Comparte ese criterio?
-En esta ocasión creo que sí se está utilizando. Hay que marcar bien las diferencias con respecto a Rosales. Ese caso viene desde hace tiempo; sin embargo, no voy a defender ni a condenar a Rosales, para no contaminar nuestra observación sobre lo que vivimos. En el caso de Manuitt hay una aberración jurídica y eso no ayuda al proceso. Llegará un momento en que cualquier decisión que se tome no se verá como ajustada a Derecho, sino como una retaliación política. Eso no lo puede hacer una revolución.
-La imagen de Lenny Manuitt clamando por su padre hacía recordar a las hijas y madres de los ex comisarios y agentes de la Policía Metropolitana, sentenciados a 30 años de prisión.
-Lo que pasa es que hay una utilización política del evento. Rosales tenía que resolver su problema. Por eso no quiero vincular los dos casos, no es fácil marcar la diferencia porque, a lo mejor, ocurre como en el cuento del hombre que llega tarde a casa y trata de justificarse ante su mujer: 'No expliques, que complicas', le responde ella. A lo mejor hay muchos elementos que, aparentemente, coinciden, pero en la realidad no es así.
Creo que la próxima víctima será Lenny Manuitt, ya en Guárico buscan cómo inhabilitarla. Las declaraciones del gobernador virtual de Guárico lo expresan de esa manera. Ese señor gobernador no se ha dedicado a gobernar. Lo que se ha hecho en la entidad, después de las elecciones, ha sido por órdenes del Presidente, desde Caracas y con los organismos nacionales. El gobernador se ha dedicado a perseguir y golpear a los militantes de PPT.
-Willian Lara ha declarado que a Manuitt lo llaman 'el Rosales del llano'.
-Él está interesado en confundir las dos cosas para tratar de descalificar la acción de Manuitt. Pero, política y jurídicamente, esos casos son diferentes.
-La comisión de la AN que investigó la última amenaza de magnicidio contra Chávez, que fue dirigida por el ex pepetista Mario Isea, relacionó a Manuitt con ese plan. ¿Podrían echar mano de ese expediente para castigarlo?
-Cuando el río está revuelto todos quieren pescar. Entonces, no descarto la posibilidad de que pretendan pescar. Opinar sobre eso me parece especulativo y caería en el terreno que estoy cuestionando. Este mundo político, tan movido, se presta para interpretaciones diversas.
-¿Cuál es su opinión sobre el sistema de justicia?
-Preocupación angustiante. Se han visto casos que ameritan reflexionar. REGRESAR |
| Fecha publicada: 04/05/2009 Fuente: El Universal Tema: politica
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