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Las campañas electorales, aquí y en todo el mundo, tienden a ser cada vez más duras. Pero la sensatez de los candidatos, así como la comprensión cabal del papel que les cabe, debería llevarlos a cuidarse de no comprometer el futuro de la nación en cada instancia comicial.
Ni los oficialistas ni los opositores, cualquiera sea la pasión o el entusiasmo con que encaren sus respectivas campañas electorales, pueden ignorar hoy que actúan en un país que se mueve en un contexto internacional que se ha vuelto, inusitadamente, demasiado complejo.
Los países del mundo tratan de superar la crisis económica con medidas drásticas e inusuales que, poco a poco, hagan renacer la confianza de los operadores económicos. En este sentido, hace muy pocos días el presidente Barack Obama expresó que su primera meta para revertir los efectos devastadores de la crisis es recrear el crédito, esto es, la confianza de todos en el futuro común.
En el mismo sentido se han expedido los líderes de la Unión Europea.
Mientras eso ocurre en el mundo, en Argentina son los propios gobernantes los que insólitamente amenazan con la peor de las crisis si el resultado de las elecciones en ciernes les resulta adverso. En otras palabras, cualquier argentino que deba tomar una decisión económica debería postergarla para así poder determinar si los agoreros vaticinios del gobierno terminan, o no, siendo reales.
Gane o pierda el oficialismo, el país ha comenzado a detenerse a la espera de los acontecimientos. La equivocada estrategia electoral del matrimonio gobernante ha aumentado la desconfianza y la incertidumbre, además de acercar la posibilidad de una crisis presuntamente inevitable.
Esto es mucho más grave aún para los eventuales inversores extranjeros, que escuchan con atención e indiscutible precaución los dichos anticipatorios del oficialismo.
Si pudiera ocurrir -por lo que dicen en estos días los Kirchner- que por el mero resultado de unas elecciones legislativas, Argentina retroceda hasta los peores momentos del año 2001, la situación sería sumamente grave. No sólo después del 28 de junio, sino ahora mismo.
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| Fecha publicada: 10/05/2009 Fuente: El Nacional Tema: politica
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