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Aunque hay quienes creen que ahora si lo cierran por setenta y dos horas, en el mismo gobierno hay funcionarios que consideran que no es sostenible.
Kirchner también se opone al cierre. Prefiere que los medios digan lo que digan
Debate
En el mundo se ha venido dando un interesante debate sobre el papel de los medios y el ejercicio del periodismo. Uno de los temas en la discusión es hasta dónde la ética ha sido sustituida por el interés. Hasta el Papa llamó la atención en un fascinante documento: 'La Ética en las Comunicaciones Sociales'. Un profesor polaco muy venerado en Europa, alertaba a los periodistas sobre cuestionados comportamientos que conducían a la perversión del mensaje. Revelaba cómo muchas personas se abstenían de participar en política o cargos públicos, por temor a la destrucción del honor y el de su familia por ese desmadre en el periodismo. Un profesor inglés escribe en su libro lo que él llama el periodismo kerosene, que incendia pasiones y destruye reputaciones. Un profesor de Columbia, la prestigiosa universidad norteamericana, denuncia la venalidad, el chantaje y la extorsión y cómo lo banal había erosionado a la prensa en varios países. Umberto Eco en 'Principios Morales', denunciaba la decadencia de la prensa y cómo se llegaba a utilizar periódicos de tercera, como el escandaloso New York Post, como el 'prestigioso' diario norteamericano cuando convenía a los intereses de aquella prensa, para reproducir ataques al adversario en Italia. Lo importante de este debate en que ninguno de los autores concluía en que la solución estaba en el cierre o desaparición de un medio. Venezuela no ha sido ajena a este desmadre. Aquí se abusa y en algunos casos se privilegian intereses políticos o económicos sobre la ética. En otra, la opinión se vuelve oportunista y echa a un lado el interés colectivo en favor de lo meramente individual. Lo que Antonio Gala, ese insigne intelectual español llamaba carroña, está presente en algunos casos, afortunadamente no en la mayoría. Pero a nadie que interprete el sentido ideológico de la democracia, se le ocurriría exigir o promover la liquidación del derecho a opinar. Es posible que hasta quien suscribe, en algún momento haya sido sorprendido. Pero seguro que he rectificado.
El Poder y la Prensa es otro debate que debe darse y en serio. Hay excesos de parte y parte, pero lo importante es identificar quién lo provoca. El Poder en democracia debe ser tolerante por excelencia.
El poder debe olvidarse de que su fortaleza no está en la destrucción de los medios, pero los periodistas que exigimos libertad, debemos tener claro que toda libertad implica riesgo cuando se abusa de ella. En todo caso, yo prefiero el exceso que la censura... Medios Oí al Presidente y no podía creerlo. En forma decidida al estilo de sus sentencias, sin el debido proceso, casi decretaba el cierre de un canal, amenazaba a otros y se extendía a casi todo el espectro de la comunicación privada. El Mandatario tiraba al cesto lo que él hasta ese día, utilizaba como carta de presentación de su democracia ante Venezuela y el mundo y de paso, arrebataba a sus defensores allende de la frontera las armas eficaces para la defensa de su régimen. ¿Cómo puede hablarse de dictadura en un país donde le dicen de todo al Presidente y a su gobierno?, me preguntaba un periodista extranjero, evidentemente simpatizante del proceso chavista. Imagino lo que este periodista debe estar pensando cuando se entera que están a punto de cerrar un canal y de pasar leyes para ponerle un torniquete a los medios. Por principio siempre estoy contra este tipo de medidas radicales, que lejos de resolver un problema a la sociedad y a quienes pretenden protegerlas, los agrava. Los pueblos encuentran en los medios libres la mejor vía para drenar sus frustraciones. Si no existieran los programas o noticieros donde gente sin voz pudiera gritar sus protestas, seguramente la suerte de la democracia fuera otra. La algarabía siempre es mejor que el silencio.
Ningún gobierno por fuerte que sea puede sostenerse sobre el silencio de sus errores y corre el riesgo de una mayor manipulación de la que le atribuyen a los medios. El propio Fidel Castro ha admitido que para los cubanos hablar mal de su dictadura, es un deporte y que a veces le da la razón a los jóvenes y grupos que hoy desafían a su gobierno en las universidades.
Pérez Jiménez en una de sus reflexiones comentaba a su leal Fortunato Herrera, que la suerte de su gobierno habría sido otra 'si hubiésemos permitido que los periódicos escribieran sus pendejadas'.
Hay conceptos clásicos en la historia de la libertad de expresión como la de aquel presidente americano que: 'prefiero periódicos sin gobierno, que gobierno sin periódicos'. El propio Chávez repitió hasta la saciedad aquello de: 'díganme lo que quieran, que yo seguiré diciendo mis verdades'.
Y cómo las dice. Su voz se solaza cuando habla y generaliza de los 'oligarcas', 'traidores', 'ladrones', 'borrachos', 'corruptos', 'vende patrias', que 'arruinaron al país'. Lo dice él y lo repiten hasta la sociedad conmilitones y el aparato mediático.
Es por lo que no puedo creer que ahora, el mismo Presidente, apele a la amenaza porque a Ravell se le ocurrió reportar un temblor, ya registrado en sismógrafos nacionales e internacionales y toda Caracas estaba de pie y los teléfonos colapsados, tantos que ni el propio canal del Estado pudo comunicarse con la autoridad especializada. El Presidente acusa al canal de provocar alarma, conmoción y zozobra por transmitir la noticia.
No sé si esa información crea más zozobra que cuando sin que nadie lo esté esperando, se ordene a un ministro mover los tanques a la frontera, decretar maniobras misilísticas, anunciar invasiones enemigas o decretar la pulverización del enemigo político. Prefiero asustarme con Ravell....
Globovisión
Me dicen que la decisión de cierre está lista y eso sería un gran error para la historia de un gobierno y la democracia misma, sobre todo por la causa alegada.
Muy pocos gobiernos de mundo la avalarían.
La tendencia de la democracia es la de abolir como rémoras del pasado cualquier resquicio de autoritarismo. Brasil de Lula acaba de abolir una Ley de Prensa de la antigua dictadura. Obama ordenó las restricciones de su antecesor a trasmitir la llegada a Estados Unidos de los cadáveres de soldados victimas de la guerra, solo para citar dos ejemplos. Es hora, señor Presidente no sólo de rectificar si es que la resolución está aprobada sino para lucirse ante el mundo con iniciativas que fortalezcan la libertad de informar. En su lugar, aboliría las restricciones de canales privados a entrar en actos oficiales, gestionaría ante la Asamblea el acceso pleno de los periodistas y evitaría cualquier otro acto del Estado contra el libre ejercicio...
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| Fecha publicada: 15/05/2009 Fuente: Quinto Día Tema: medios Tags: Globovision
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