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La asamblea general de la OEA que se reunirá en Tegucigalpa a comienzos de junio promete ser de enfrentamientos, con Cuba en su epicentro.
Primero, porque se llevará el tema del bloqueo, tal como ocurrió en la cumbre de Trinidad, contra el cual se han pronunciado todos sus miembros con excepción de Estados Unidos y Canadá. La expectativa es mayor porque se formalizará la propuesta de levantarle las sanciones a Cuba que, por tener un gobierno comunista, fue expulsada en 1961.
Aunque La Habana ha sido categórica al decir que no regresará a ese organismo, el tema será polémico porque la corriente que orienta su secretario general, José Miguel Insulza, es la de, sencillamente, abrirle las puertas, lo que seguramente tendría el voto o la abstención de EEUU; otros demandan que la declaración reconozca que fue un error de la OEA. Difícil que logren una conciliación que los lleve a una declaración consensuada.
La asamblea se reúne poco después de las advertencias de Venezuela de que puede retirarse, hastiada de las declaraciones de sus comisiones de derechos humanos y de libertad de prensa denunciando que en Venezuela se violan tales derechos. Declaraciones todas que tienen evidente tinte político y forman parte de la ofensiva internacional de acusaciones contra nuestro país.
La OEA ha cambiado bastante. En sus últimos años la delegación estadounidense ha recibido derrotas inconcebibles hace algún tiempo.
Oportunamente hice un resumen de algunos de esos reveses, entre los que destacan su derrota en 2001 en Chile, cuando por primera vez desde 1949 cuando se creo la comisión de derechos humanos no fue electo EEUU entre sus miembros y en cambio fue escogido un venezolano; y el caso de la asamblea general con sede en EEUU donde por vez primera la declaración propuesta por el anfitrión no fue aprobada.
No obstante ello, los cambios habidos en América Latina no están reflejados en la composición de sus organismos anexos, como éstos referidos, donde se han incrustados funcionarios con posiciones abiertamente contra el gobierno venezolano. En tales circunstancias es cuando el presidente Chávez habló de la posibilidad del retiro de Venezuela.
Aunque los países del Alba tendrán posiciones comunes, como en Trinidad, creo que en ningún caso darán hoy un paso de acompañar a Venezuela, si se decidiera a retirarse. Si este asunto ha sido examinado en el alto gobierno, habrán visto que una decisión aislada no ayudaría a la imagen ni al desarrollo de la política exterior, particularmente en el área latinoamericana. Bastaría evaluar la presencia venezolana en la OEA en los últimos años para concluir en que hoy no es prudente retirarse.
Lo aconsejable es impulsar la creación de la organización de países latinoamericanos y del caribe, aprobada en la multicumbre de Salvador de Bahía.
En octubre de 2003, el gobierno de Sánchez de Lozada reprimió manifestaciones de protesta en El Alto, populosa ciudad vecina a La Paz, con saldo de 68 muertos y mas de 400 heridos. Tres de los ministros enjuiciados como responsables fueron los que encontraron asilo en Perú, aparentemente, en violación a las leyes peruanas.
Desde el Gobierno
solicitaron a la embajada en España el decreto mediante el cual se prohíbe la publicidad en la TV estatal, y se obliga a los canales privados a contribuir con 3% de sus ingresos (calculados en unos 1.400 millones de euros) al financiamiento de la TV oficial. Algo similar parece existir en Francia.
Alfredo Toro Hardy deja la embajada en Madrid con el récord de solicitudes de réplica a la prensa española, que tan a diario miente sobre Venezuela.
Seguramente tendrá un destino cónsono a su nivel diplomático. REGRESAR |
| Fecha publicada: 17/05/2009 Fuente: Cadena Global Tema: politica
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