La frase de título es de un opositor. No de un opositor pasional, sino de una persona que ha pulido argumentos en contra de la orientación política del gobierno de Hugo Chávez. A mí no me gusta Globovisión, ni su línea informativa, ni la calidad de sus programas, ni la manera como cultiva la histeria y la angustia, pero mi respeto por la libertad de expresión me hace defender su derecho a existir. Por eso me desagrada, a priori, la intención de cierre. Me recuerda a la inquisición y a los que ocultaban libros 'libertinos', a los que creen que se deben cercenar propuestas obscenas y todo el cuento de los intolerantes. Pero los argumentos de mi amigo me han hecho pensar, no sobre la justificación del cierre, sino sobre los efectos de este canal sobre la política venezolana.
Mi amigo argumenta: 'Globovisión ayuda al gobierno a tener una oposición frívola, ayuda a la polarización y brinda argumentos a los chavistas críticos para preferir al gobierno frente a la 'amenaza fascista'. 'Imagínate, Kico, Carla Angola y el ciudadano definen la línea política opositora. ¿Tú crees que con esto hay espacio para que el chavismo crítico se oponga al gobierno?' 'La manera como se distribuye el mercado de opinión y noticias televisivas', continúa mi amigo, 'le otorga a este canal un inmenso poder en la formación de opinión opositora. En Abril de 2002, hubo una conspiración mediática y, a pesar de mi posición antichavista, eso me pareció condenable e indeseable institucionalmente. Luego algunos canales se moderaron y esto abrió un espacio a Globovisión para radicalizarse. Su radicalización es un negocio donde lo importante no es el fin del chavismo sino su continuidad, ya que capitaliza al antichavismo radical.
Por eso este canal y el gobierno se necesitan mutuamente.
La hojilla es su espejo. Por eso este canal pone y quita candidatos, abre y cierra espacios de acceso al mercado electoral opositor. Porque es el único capaz de llegarle a ese segmento que vota irreflexivamente contra el chavismo y que representa una votación significativa y un número de cargos de representación. Por eso los partidos ceden ante su presión: este canal tiene un monopolio sobre este segmento, y sin este es difícil, casi imposible, el acceso a este mercado'.
Si el costo democrático no fuese tan alto, el argumento de mi amigo sería potable.
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