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En la 37º Asamblea General de la OEA, celebrada en Panamá en 2007, los focos estuvieron sobre la delegación venezolana. El caso del cierre de RCTV estaba en el tapete y el Gobierno de Estados Unidos propuso que una comisión viajara al país para investigar la salida del aire del canal. El canciller Nicolás Maduro se negó y devolvió el golpe con dura retórica. En 2008, la cita fue en Colombia. Una vez más, las diferencias entre Caracas y Washington salieron a relucir cuando Maduro tildó a John Negroponte de 'funcionarillo con prontuario criminal'.
El telón para el encuentro de 2009, en Honduras, aún no se levanta, pero la expectativa sobre la actuación venezolana se percibe en el ambiente. Sobre todo, en vista de las amenazas del presidente Hugo Chávez de abandonar el organismo.
Son pocos los que dudan que el gobierno de Chávez sea capaz de usar la Asamblea General para reiterar su deseo de apartarse de la OEA o, incluso, para concretarlo. Analistas, tanto fuera como dentro de Venezuela, creen que está latente la posibilidad de que, una vez más, la delegación nacional haga de la confrontación su estrategia en un foro internacional y, en esta ocasión, vuelva a dirigir su ofensiva hacia la organización interamericana. Sin embargo, al considerar que el carácter de la diplomacia venezolana es 'impredecible', expertos, como el internacionalista Milos Alcalay, creen que 'la futurología se rompe con este Gobierno'.
El lunes 25 de mayo, una semana antes de iniciarse el encuentro en Honduras, Chávez arremetió una vez más contra la OEA y la acusó de defender los intereses de Estados Unidos. En esa ocasión señaló: 'A nosotros, en Venezuela, nos encantaría acompañar a Cuba fuera de la organización'.
Sin embargo, y paralelamente, el país también ha promovido la aprobación de una Carta Social por parte de los países pertenecientes al ente interamericano y ha pedido el regreso de La Habana al organismo.
Cuestión que, para Alcalay, representa una profunda contradicción: 'No podemos ser más cubanos que los cubanos, ni más fidelistas que Fidel. Es un triste papel el que están jugando algunos países latinoamericanos al rogarle a Cuba', dijo.
La directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami, Susan Kaufman, también tilda de 'impredecible' la conducta del Gobierno venezolano, pero destaca que la forma en que se trate en la Asamblea el tema cubano influirá en el comportamiento de la delegación de Caracas. 'Si Estados Unidos comete el menor desliz, a ojos de Chávez, con respecto a condenar la inclusión de Cuba en el foro interamericano, el mandatario podría aprovechar la ocasión para retirarse del organismo', explica. Quizás consciente de esta problemática, Washington abogó por pedir a la OEA que inicie el diálogo con la isla de cara a su posible reingreso al ente, pero sin que el tema esté oficialmente presente en la cita.
Tanto Alcalay como Kaufman coinciden en que la cuestión cubana será abordada en Honduras, así no forme parte de la agenda oficial. Sin embargo, no comparten opinión sobre lo que ocurriría si Venezuela efectivamente se retira de la OEA.
La analista estadounidense dice que Caracas 'podría salirse del organismo y, con ella, algunos de sus países amigos, cuestión que tal vez obligaría a redefinir el foro americano'.
Por su parte, el internacionalista venezolano destaca lo que considera el principal freno para que Chávez concrete la amenaza de apartarse de la organización: 'Lo que le impide retirarse de inmediato es que se sabe cada vez más aislado y si continúa en esos pasos, seguirá caminando hacia el desastre', explica Alcalay.
Tras las amenazas. Los analistas ofrecen dos visiones distintas de las razones por las que el Gobierno venezolano ha decidido amenazar al continente con su salida de la OEA. Alcalay, con una perspectiva interna de la situación, explica que lo que busca Chávez con las amenazas es que 'no le exijan el cumplimiento de ciertas normas, que no se inmiscuyan en lo que ocurre en Venezuela.
El problema es que creen que van a lograrlo, pero afortunadamente hay representantes dignos y serios en algunos países que les seguirán exigiendo, aunque esto haga que el Gobierno insista en su política ofensiva', explica.
Por su parte, Kaufman, con una visión externa del asunto, ve que lo que puede estar buscando Chávez al amenazar con la salida de Venezuela de la OEA, es que 'sus amigos salgan también porque es posible que, si varios países abandonan el organismo, éste deje de existir o tenga que funcionar de forma diferente'.
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| Fecha publicada: 31/05/2009 Fuente: El Nacional Tema: politica
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