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La acción política del líder contrarrevolucionario Hugo Chávez posee una metodología de poder, cuya naturaleza se escinde en procedimientos reglados por la estafa ideológica, la tracalería judicial, la prepotencia pusilánime, la excusa pueril, la sumisión vergonzosa, todos bajo el copywrite del Rey Sol y su célebre frase: Yo soy la Ley, yo soy el método, yo soy el vergatario. Estos recursos responden a la teoría del socialismo del siglo XXI, en la que se permite batear después del tercer strike, meter goles en off-side, golpear al adversario en la lona, dar jaque mate al peón, encestar con el pie, en fin, hacer lo cotidiano de la Asamblea: una melcocha, hacer elásticas las leyes hasta el gusto del metodólogo único.
El método 'tin marín...' es aplicado en la distribución de las causas judiciales de los disidentes, donde habrá un 'títere fue', un juez carmesí sentenciando 'en posición adelantada' para demostrar que 'así es que se gobierna'.
El 'caza-gafos' o 'gato por liebre', ya aplicado con 'el dedo de Chávez para Caracas', se usará en las universidades (con el voto de los obreros y empleados), en los consejos obreros (liquidando sindicatos y contratos), en el suprapoder (designando los jueces), en los medios (cerrando Globovisión), en el interior (con un zascandil genuflexo), siempre dirigido por 'la mano torcida del dios', la que escribiera la sentencia de Rosales, la que cree que los venezolanos son gafos y se comen el cuento de la 'democracia socialista', siendo que son pretextos para atracar esas instituciones, porque le son adversas, porque no responden al estalinismo militarista.
El 'dejar hacer-dejar pasar' tiene variantes: la de hacerse el pendejo (diferente de aquel que cree que somos pendejos) y pasar por las entretelas la normativa del BCV para designar al rey del kino en su presidencia o ver por el rabito del ojo cuando la mujer del magistrado llegaba a casa con su cajita de zapatos llena de vouchers bancarios; y la de dejar actuar al hampa común de la política chavera: Di Martino, Rangel Ávalos, Barreto, Diosdado, Albarrán, Antonini, cuyos botines han enriquecido la bota de la contrarrevolución.
El de la 'talanquera invertida' se aplica a quienes han pasado por debajo de la enramada para gritar que han derramado su sangre por el socialismo. Estos son los que se ponen la curita antes de sufrir la herida. Están en la OEA, la ONU, el TSJ, la CGR, la Gobernación de Barinas, la presidencia de los Consejos Regionales de Aragua y Sucre, en la vocería del PSUV, etc. Y el otro se emplea del lado electoral: si antes, cuando eran unos pichones, obtuvieron más del 60% de los votos, ahora profundizarán la contrarrevolución (amenazando, persiguiendo, encarcelando, inhabilitando) con la creación del 'Estado de terror' para así aumentar su votación.
Pero, a pesar de esta impostura metodológica, vendrán aires nuevos portando una revolución democrática. REGRESAR |
| Fecha publicada: 01/06/2009 Fuente: TalCual Tema: politica
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