|
|
|
La relación entre Venezuela y Brasil tiene sus vaivenes, pero las recientes declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, a su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, cuando dijo que están 'en una fase de nacionalización de empresas menos las brasileñas' distaron de ser 'una broma', tal como le explicaría luego a las autoridades argentinas, que hoy carecen de un seguro político contra las expropiaciones venezolanas.
La fundamentación de ello es sencilla: con la caída del precio del petróleo en un 50% respecto del año pasado, el gobierno venezolano pasó de ser una fuente de financiamiento regional a requerir asistencia económica de otros países, y Brasil está dispuesto a ocupar ese lugar. ¿Por qué? En términos económicos porque puede, y en términos políticos, porque le conviene. A lo largo de la crisis financiera, Brasil demostró una gran solidez macroeconómica, y palabras como 'escasez' o 'fuga de capitales' son extrañas para las autoridades brasileñas.
En estos meses se registró un notable ingreso de capitales extranjeros que están fortaleciendo al real frente al dólar -el tipo de cambio es de 1 dólar / 1,97 reales, cuando en diciembre un dólar equivalía a 2,50 realesalgo que es acompañado de una fuerte entrada de inversión extranjera directa de 3400 millones de dólares sólo para el mes de abril.
En términos políticos, el financiamiento a sus vecinos forma parte de la estrategia de la política exterior brasileña en la región: últimamente, el gobierno de Lula viene mostrando una amplia predisposición de acudir económicamente a quienes lo soliciten, y no son pocos quienes requieren esta imprescindible ayuda en un contexto de crisis y con escasas fuentes de financiamiento. La herramienta mediante la cual se instrumenta esta ayuda es el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social (Bndes), que ya ofreció sus buenos oficios para financiar obras en Uruguay, Paraguay, Ecuador, la Argentina y recientemente, Venezuela.
Las empresas brasileñas
El caso del financiamiento venezolano ayuda a entender por qué Chávez no tocará las empresas brasileñas: hace unas semanas, el venezolano solicitó un crédito a Brasil en torno a los 4300 millones de dólares, entre los que se destacan 732 millones para ampliar la red subterránea venezolana a cargo de la constructora brasileña Odebrecht. Esta dependencia del financiamiento brasileño, al menos en el corto plazo y con el actual precio del petróleo, explica por qué sería irracional para el gobierno venezolano entrometerse con las empresas brasileñas en aquel país.
Cabría agregar otro factor de índole político: el Senado brasileño está discutiendo la ratificación del ingreso de Venezuela al Mercosur, que también requiere de la ratificación del Senado paraguayo. La oposición del gobierno de Lula en la Cámara alta -donde el oficialismo no tiene mayoría- no está del todo convencida con el argumento de que Venezuela sea una democracia, cláusula excluyente para ser miembro pleno del bloque.
Tampoco es buena la relación entre el Senado brasileño y Chávez: en 2007 el cuerpo aprobó una declaración cuestionando el fin de la concesión del canal RCTV por parte del gobierno venezolano -a lo que Chávez replicó calificando al Senado de 'papagayo del imperio'- y más recientemente pidió explicaciones por la demora del escritor Mario Vargas Llosa en el aeropuerto de Caracas.
La expropiación de una empresa brasileña por parte del gobierno venezolano sólo lograría que cualquier posibilidad del ingreso de Venezuela al bloque naufragara. El ingreso al Mercosur y el financiamiento brasileño hacen que la 'promesa' de Chávez a Lula respecto de las empresas de aquel país en Venezuela sea tomada bastante en serio, y en Brasil, esperan que así se mantenga. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/06/2009 Fuente: Reporte Tema: politica
|
*** noticias no disponibles *** |
|