De verdad que el caradurismo de este gobierno no tiene límites. Se hace llamar un gobierno de los trabajadores y hoy como nunca éstos se encuentran en total indefensión. La aplicación de la 'maquila socialista' avanza a paso de vencedores.
En la calle vemos a diario trabajadores que son obligados a vestirse de rojo y agarrar una escoba, que por cierto tienen que comprar de su bolsillo, laborando en condiciones desfavorables, violando las más mínimas normas de higiene y seguridad industrial. Los obreros que prestan uno de los servicios más esenciales de la ciudad, como es la limpieza, no poseen lo mínimo para llevar a cabo su función sin poner en riesgo su salud. No los dotan de guantes, mascarillas, no tienen seguro social por si se enferman, laboran por un salario mínimo, subcontratados por una supuesta cooperativa, la que se queda con la gran tajada dejando sólo miseria para estos trabajadores. Ni hablar de algún beneficio extra, como sería un cesta-ticket, o un seguro de salud, ni siquiera son parte de la nómina del Estado, lo que al menos les garantizaría una cotización al seguro social.
Esto viene siendo la constante con las supuestas cooperativas de servicio: explotación al máximo sin beneficio alguno. Lo peor es que estos trabajadores son en su gran mayoría ancianos que deberían estar gozando de una pensión digna, o jóvenes que no encuentran un mejor empleo que les brinde mayores oportunidades de superación.
Si alguien duda de lo que estoy diciendo, tómese la molestia de conversar con alguno de ellos mientras, en la hora de almuerzo, los vemos en las plazas comiendo de la vianda que traen de su casa, ya que los comedores populares escasean hoy más que ayer.
Sí, esta es la política socialista del régimen: subempleo y tercerización de la mano de obra. Empresas contratistas por doquier trabajándole al Estado sin cumplir ni con el pago del Seguro Social. Empleados de la administración pública bajo un régimen de contratos de nunca acabar, violando la Ley del Trabajo, años esperando un cargo fijo siempre con la esperanza de que tarde o temprano la cosa cambie. Será este el apuro por reformar la Ley del Trabajo, para legalizar la maquila y la tercerización de los puestos de trabajo. La eliminación de las contrataciones colectivas y los sindicatos clasistas e independientes son la fórmula para mantener a unos trabajadores sometidos ante la arremetida gubernamental, colocándolos en una encrucijada: la necesidad de empleo o su libertad de acción y pensamiento, empleo que, por cierto, depende cada día más del gobierno que de la empresa privada, por ello el apuro en seguir estatizando empresas y tomando el control de los sindicatos para implementar el llamado Socialismo del Siglo XXI, política que va dejando a su paso un cementerio de empresas y mayor desempleo. REGRESAR |