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El Gobierno seguirá perdiendo la pelea en contra de la inflación, indicador que no ha podido contener a pesar de los controles de cambio y de precios y de dos planes antiinflacionarios. Los últimos aumentos de algunos alimentos y la próxima entrada en vigencia del segundo tramo del incremento del salario mínimo terminarán de desestabilizar la tasa de inflación de 22% que el Ejecutivo calculó para este año.
En un informe de Ecoanalítica se afirma que aunque la inflación se ha desacelerado en el primer semestre con respecto a los resultados obtenidos en 2008, se ve impulsada principalmente por la contracción que experimenta la economía.
'Las causas estructurales siguen presentes: la política de controles, la distorsión cambiaria, una inversión privada contraída y un marco jurídico-institucional cada vez más difícil de operar para el sector privado. Adicionalmente, una inflación de dos dígitos en una economía con crecimiento negativo es una verdadera calamidad', se indica.
En el primer trimestre del año, el PIB de Venezuela cerró en 0,3%, afectado por una caída de 4,8% en el sector petrolero y de un crecimiento de 1,3% del sector no petrolero.
Se añade que si bien la inflación muestra una tendencia a la baja, el hecho de que cierre prácticamente igual que año pasado, en medio de una desaceleración económica, es significativo. Venezuela está fuera de foco con respecto a economías similares. La Cepal pronostica que la inflación latinoamericana para 2009 será de 6%. Ecoanalítica calcula 28,5% y otros analistas la colocan por encima de 30%.
'Tres aspectos influyen: el incremento de precios en los rubros de Mercal y Pdval, la incertidumbre en el sector privado por la aprobación de divisas al tipo de cambio oficial y el marco institucional y regulatorio que manifiesta una profundización de la política de nacionalización y expropiaciones', se apunta en el informe.
Se perdió el efecto. Ecoanalítica considera que, dado el peso de Mercal en el índice de precios, el efecto de los aumentos de los precios de los alimentos será de 2,7% y no de 1,4%, como señaló el ministro de Alimentación, Félix Osorio. 'El efecto será más duro en junio, julio y septiembre (en vigencia del segundo tramo del incremento en el salario mínimo de 10%)'.
El informe se refiere a la importancia de la política de subsidios directos e indirectos del sector público, especialmente en el rubro de los alimentos y los servicios básicos, el cual representa 25,6% del total del INPC, y dentro de éste destaca el peso de Mercal y Pdval. Sin embargo, se señala como punto negativo el hecho de que estas redes de distribución son las que experimentan mayor índice de escasez de productos de primera necesidad, en comparación con los comercios privados.
'Los reacomodos institucionales que se están dando en materia cambiaria van a tener una incidencia significativa en los niveles de escasez y desabastecimiento, más allá del sector que tradicionalmente se ve afectado por ello, que es alimentos. Mantenemos la tesis de que el mercado permuta financiará entre 23% y 27% del total de las importaciones. La razón principal es que sin divisas oficiales para importar, muchos productos no podrán ser traídos ni siquiera a tasa de permuta', dice el informe.
Aunque el tipo de cambio oficial no se deprecie, las empresas registran una fuerte devaluación de facto y tienen que ajustar el precio a otro tipo de cambio. 'El control de cambio no es sostenible. En la medida en que exista una imagen de su vulnerabilidad, el sector privado ajustará sus precios al valor de la divisa no oficial, independientemente de que continúe recibiendo divisas preferenciales', se afirma en el documento.
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