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'Yo no creo en escuelas y universidades, yo creo en bibliotecas' Ray Bradbury
La historia seguro dará cuenta de que estos años turbulentos dejaron una huella positiva: los venezolanos leemos más que antes. Este probablemente sea el subproducto más valioso de estos años de cataclismo político, de deslave institucional, de subversión y reacomodo.
Libreros y editores coinciden en que el venezolano lee cada vez más y sus preferencias se inclinan tanto hacia el ensayo y los temas políticos como hacia la narrativa.
De acuerdo con cifras de la editorial Random House Mondadori, cada año en el país se venden alrededor de 25 millones de libros y salen al mercado más de 4.000 novedades.
De los textos comercializados, 70% son de autores internacionales y 30%, de autores nacionales.
Dentro de este auge, destaca la demanda por ensayos políticos, novela histórica y, en general, temas de actualidad.
Pareciera que la conflictividad y la discusión política han impulsado un interés hacia estos temas, y han contribuido a motivar a escritores, jóvenes y no tanto, a producir para el mercado local.
Entre los casos que destacan podemos citar a Inés Quintero, Francisco Suniaga, Federico Vegas o Gustavo Valle.
Este auge de la industria editorial en el país parece tener otra característica: es relativamente inmune a la desaceleración de la economía.
Como es sabido, la economía venezolana entró en una fase de desaceleración desde el inicio de 2008, proceso que se magnifica por la debacle de los precios del petróleo del tercer trimestre del año pasado.
Después de mostrar tasas promedio de crecimiento de alrededor de 8%, entre los años 2004 y 2007, el crecimiento cayó a 4,1% en el tercer trimestre de 2008, 3,2% en el último trimestre y apenas 0,3% en el primer trimestre de 2009.
Sin embargo, áreas relacionadas con esta industria muestran un desempeño positivo, de acuerdo con los últimos datos disponibles de este año.
Mientras el sector manufacturero muestra una caída de 1,1%, entre enero y marzo de 2009, el rubro 'papel y productos de papel' creció 5,4% y el segmento 'edición e impresión' aumentó 2%, durante este mismo período.
Puede discutirse acerca de la calidad de lo que se lee, pero el auge de la industria editorial siempre es una buena noticia.
Para algunos, como yo, quizá sería preferible que se leyera más poesía o cuentos, que autoayuda o cierta literatura política que cultiva la histeria, la ansiedad y la desinformación, a ambos lados del espectro político.
Pero aun así, la lectoría general es motivo de orgullo. Como dijo alguna vez Jorge Luis Borges: 'Que otros se jacten de los libros que han escrito, a mí me enorgullecen los que he leído'.
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| Fecha publicada: 01/07/2009 Fuente: El Mundo Tema: cultura
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