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Los dirigentes nacionales de Un Nuevo Tiempo, Ricardo Villasmil, economista; León Arismendi, abogado; acompañados por Heliodoro Quintero, Coordinador de la Comisión de Políticas Públicas, y Fernando Barrientos, Coordinador de la Comisión de Asuntos Labores, se pronuncian públicamente ante el aumento salarial fijado por el Ejecutivo, explicando como dichos honorarios se encuentra insertado en una situación económica y social en el país que actualmente no satisface las necesidades mínimas de los trabajadores en Venezuela.
Ricardo Villasmil, expuso que intenta desarmar los anuncios realizados por el Presidente con respecto al significado del salario mínimo en Venezuela. Para Villasmil, el decreto realizado por el Ejecutivo debería ser "una especie de decisión concertada y producto de una discusión con todos los factores económicos del país ya que inciden de manera notable en el resultado financiero de las empresas y en la situación de los que trabajan tanto en el sector formal como los que trabajan en el sector informal que no están amparados por esta resolución".
Por su parte, el abogado León Arismendi, explicó que para aplicar una medida laboral de éste tipo "de conformidad con lo que dice la Constitución y la Ley Orgánica del Trabajo, en enero de cada año debe convocarse a una mesa de dialogo a los sectores involucrados para que discutan y negocien entre si cuál es el aumento que se puede fijar para el salario mínimo. Pero el Ejecutivo posee un actitud absolutamente contraria a los principios fundamentales de un sistema democrático del sector laboral".
Desde hace ya mucho tiempo, afirmó Arismendi, el Gobierno nacional marcó distancia con los gremios laborales y sindicales, "esto no es más que otra manifestación de ese modo de concebir la fijación de políticas trascendentales prescindiendo de oír a los interesados y lo importante es eso; oír a los trabajadores, a los implicados y que en concurso con ellos se adopten las medidas o políticas pertinentes".
Asimismo, señaló Villasmil, que en nuestro país el salario mínimo no posee el mismo significado que en otros países. "La comparación con los salarios mínimos internacionales no es de gran relevancia; es comparar peras con manzanas porque en Venezuela el salario promedio de los venezolanos, desde 1974 hasta hoy, ha ido cayendo a medida que ha aumentado la informalidad, bajando el salario real del venezolano producto de las sucesivas desviaciones de los procesos inflacionarios que nos acompañan desde mediados de los 70. Ambos salarios se han acercado a tal punto, que actualmente el salario promedio está por debajo del mínimo".
Por lo tanto, afirmó Villasmil, que el presidente se equivoca al hacer la comparación de la situación salarial venezolana con otros países, pues hábilmente realiza la similitud de los salarios en dólares y no con los salarios promedios reales; "esto lo hace el Gobierno ya que el billete americano no se ha movido en los últimos dos años y medio y resulta útil la comparación para los intereses del Ejecutivo al demostrar que el salario en Venezuela es alto".
Es fácil entonces afirmar que la similitud hecha por el presidente con los salarios internacionales es irreal "porque la mayoría del pueblo o no tiene trabajo o trabaja en el sector informal y de hecho no está protegido por dicho decreto salarial. El resultado de esto es ficticio porque el colectivo no compra en dólares, aquí se usan los bolívares y lo que se debe es comparar con los movimientos de precios en Venezuela; y aunque el dólar no ha variado, los costos de los productos que adquiere el venezolano lo hacen constantemente y la inflación de los alimentos ha sido aún peor, pues se ha elevado en los últimos dos años, según cifras oficiales del IPC, en un 51%; 1 de cada 3 hogares venezolanos no le alcanza para comprar la canasta alimentaría irreal que ofrece el Gobierno nacional" puntualizó Villamil.
En este aspecto del salario mínimo Arismendi insistió que existe "una violación fragante a la legislación y además un absoluto desprecio por las opiniones de la sociedad, de los propios trabajadores a nombre de los cuales se dice que se está decretando lo del salario. Es una contradicción implícita entre lo que se pregona y lo que se habla; aquí se dice que se está construyendo una sociedad socialista, pero el corazón de toda idea socialista está en el que los trabajadores participen en la definición de políticas, que intervengan y se les oiga".
Los Jóvenes están destinados a la informalidad laboral
Por otra parte, Villasmil se refirió a la Ley Orgánica de Estabilidad Laboral, "a la cual lamentablemente no hemos tenido acceso a su contenido, pero a través de ella el Presidente desea convertir la inamovilidad laboral en algo permanente y esto porque es la única manera que posee el Gobierno para hacer que una empresa mantenga a sus trabajadores; la empresa o se va a la quiebra o despide a los trabajadores cayendo en la ilegalidad".
Hoy los nuevos trabajadores que ingresan al mercado laboral por primera vez son los que se verán más afectados por la situación empresarial en Venezuela. Villasmil, aseguró que las empresas lo menos que desearán con estas medidas tomadas por el Ejecutivo es contratar nuevos obreros; entonces, cabe preguntarse "¿cuál va hacer la situación de los jóvenes que están ingresando en ese ámbito laboral? Obviamente, ir a la informalidad, aquel sector desprotegido por el salario mínimo y que no tiene ningún tipo de beneficios sociales. Este es el destino de los que van ingresando al sector de la formalidad que cada vez se hace más pequeño".
Lo único que le queda al Estado es el empleo o el subsidio público, expresó Villasmil, "y si esto es el plan del Ejecutivo, pues estamos bien mal; si dividimos el ingreso petrolero de 58 mil millones de dólares entre los 26 millones de venezolanos nos tocan 400 mil bolívares mensuales a cada uno. Mi pregunta es ¿si ésta es la economía que queremos vivir? ¿Estas son las aspiraciones del venezolano? Dios quiera que no sea así, porque yo creo que nos merecemos elevar nuestra calidad de vida.
Reducción de la Jornada Laboral es una distracción del Presidente
Otro de los puntos tocados por el economista Ricardo Villasmil, fue el tema de la jornada laboral, reducida por el Presidente de 8 horas de trabajo diario a 6.
Para Villasmil, fue un anuncio hecho por parte del Gobierno nacional para distraer la atención de los venezolanos ya que "no tienen buenas noticias que dar el día del trabajador".
Es un hecho real y mundial que se estudie la posibilidad de aplicar la reducción de la jornada laboral a 6 horas, como lo hacen Noruega y Suecia; pero primero se debe tener presente el porque estos países pueden llevar acabo ese sistema de trabajo. Afirma Villasmil que ambos países son muy disímiles a Venezuela pues "el ingreso promedio de Noruega y Suecia anda por el alrededor de los 38 mil dólares anuales de ingreso per capita, mientras que en el país es de 6 mil dólares, y eso por el boom petrolero de estos momentos"
Es decir, estos países extranjeros triplican sus ganancias anuales en comparación con la nuestra y su calidad de vida es bastante estable. Entonces, "si tienen tanto dinero, ellos piensan que para qué trabajaran tanto; tienen tanto dinero que ellos establecen trabajar 6 horas en vez de 8, porque ya tienen casa, carro, buena educación para sus hijos, en fin excelente calidad de vida y en vez de ganar más plata deciden irse 2 horas antes a sus hogares. Pero el venezolano no está en esta situación".
Es una ficción para nuestro pueblo decirle que ganará lo mismo trabajando ahora 6 horas, expuso Villasmil. "lo que van hacer es que al empleador no le resulte esta situación, lo que conllevará a más desempleo, un salario mínimo no acorde a las necesidades y una Ley Laboral que promulga trabajar 6 horas, pero que nadie las trabajará. Es una manera bien cruel de decirle al venezolano que a horita quizás no esté bien, pero en el 2010 va a trabajar sólo 6 horas y al paso que vamos en esa fecha todos seremos trabajadores informales, desempeñándonos 12 o 14 horas en las calles".
Un ejemplo de no discutir con los que están relacionados a las medidas laborales es el sector educativo, agregó León Arismendi, pues "ellos deben trabajar en varios institutos a fin de cubrir un ingreso que les permita atender sus necesidades fundamentales y lo mismo ocurre con otros profesionales que realizan una especie de cabalgamiento de horarios vinculado esto a los bajos salarios venezolanos; a una remuneración que tiene que ser ajustada. Pero esto debería ser materia de las negociaciones colectiva que evita el Ejecutivo, en síntesis, pensamos que políticas públicas de tanta trascendencia como la reforma salarial y la legislación de las jornadas laborales no pueden ser objeto de imposiciones o de resoluciones unilaterales a potestad gubernamental"
Finalmente, Villasmil afirmó que la preocupación social no se tiene que manejar como una medida populista e hizo un llamado al Ejecutivo para que deje de ser demagogo y sea honesto con la dignidad de los venezolanos y realista con la viabilidad de las propuestas gubernamentales, "en Noruega se puede, en Venezuela no". REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/05/2007 Fuente: Unión Radio Noticias Tema: empleo
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