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N unca antes hubo tanta expectativa en torno a lo que puede ocurrir en un pequeño país latinoamericano como ahora, cuando se supone que el derrocado presidente constitucional Manuel Zelaya, acompañado de otros presidentes y cancilleres llegará a la capital de su país, de donde hace una semana fue secuestrado por los militares y trasladado a Costa Rica.
Amenazan con detenerlo apenas pise territorio hondureño.
Lleno de incertidumbre e interrogantes está el ambiente de la región y de Washington, donde la OEA aprobó el miércoles un ultimátum de 72 horas para que el gobierno de facto entregue el poder al derrocado presidente. Está advertido el Secretario General de la OEA de que no cederán.
¿Qué puede ocurrir hoy? Que Zelaya decida no viajar, atendiendo las sugerencias para que espere hasta que el Consejo Permanente de la OEA se reúna apenas regrese Insulza.
Puede suceder que Zelaya y su valiosa comitiva entren a Honduras. Podría intentarlo por aire o por tierra, posibilidades que igualmente seguramente habrá estudiado el gobierno. Es de suponer que, en cualquiera de los dos casos, no habrá violencia. Si la hubiere, sería de impronosticables resultados si valoramos las manifestaciones que hubo ayer, y la permanente movilización de los partidarios de Zelaya desafiando la severa represión.
Es difícil pronosticar cómo evolucionarán los acontecimientos de este fin de semana. Pareciera que nos espera una guerra de resistencia. Se nos plantean dos preguntas.
¿Se mantendrá la unidad de sus Fuerzas Armadas? ¿Cuánto tiempo podrá sostenerse un gobierno aislado y repudiado?
DÍAZ RANGEL REGRESAR |
| Fecha publicada: 04/07/2009 Fuente: Últimas Noticias Tema: politica
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