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En mayo de 2008, siete meses después de que empezara el plan de remodelación del hospital José Ignacio Baldó, mejor conocido como El Algodonal, el ministro de Salud Jesús Mantilla ofreció una fecha para la terminación de las obras: 'Estamos haciendo un trabajo muy serio, trabajando en cuatro frentes a la vez, pero los resultados se verán entre marzo y mayo del año próximo'. Pero la labor no se concretó en ese período.
Siguen sin concluir las reparaciones del hospital general Simón Bolívar, el ambulatorio César Rodríguez, la maternidad Andrés Herrera Vega y el edificio de rehabilitación física, así como la reestructuración general del hospital pediátrico Luisa Cáceres de Arismendi. La única terminada es la consulta externa para pacientes con VIH.
A juicio de la presidenta de la Sociedad Médica, María Yánez, esta situación hace que la institución funcione a la mitad de su capacidad porque de las 500 camas de que dispone, sólo están activas 180, según el reporte de hace 2 meses.
'Le pedimos al ministerio que cumpla sus promesas. A principios de este año comenzaron a paralizarse los trabajos', expresó.
Yánez rechazó un comunicado que circuló ayer en el que se convocaba a la paralización de actividades para el lunes: 'El personal del hospital rechaza esa convocatoria, porque nuestra lucha es que la institución se mantengan en funcionamiento'.
En un recorrido por las instalaciones se pudo ver a algunos obreros en labores de remodelación, pero el grueso de los trabajos están detenidos.
Un paciente, que pidió no revelar su identidad, reclamó por las demoras en los alrededores del pabellón de pacientes masculinos con VIH. La refacción del patio aún no ha concluido y tampoco han reparado las filtraciones dentro del pabellón, en especial las del baño.
En la maternidad, los obreros encargados de la recuperación de la terapia intensiva se habían ausentado desde principio de año hasta hace un mes.
El año pasado se concluyó la cocina del hospital Simón Bolívar, pero una parte tuvo que ser tumbada por problemas con los drenajes.
Desde entonces no se ha reparado. 'Allí se hizo una inversión importante en pisos y baldosas, pero después se dieron cuenta de que las aguas servidas iban a parar a los sótanos', indicó el nutricionista Alfredo Pérez.
Pacientes en espera. Juan Pablo Rodríguez llevaba ayer 25 días en el pabellón de la Unidad Torácica esperando para ser operado. En todo este tiempo no han conseguido anestesiólogos para que se hagan cargo de su intervención: 'Me han suspendido la operación varias veces. Ayer, por ejemplo, devolvieron a dos pacientes'.
El residente Aníbal Gauna manifestó que hay varias irregularidades que hacen cuesta arriba el desarrollo del posgrado de cirugía: el tomógrafo no sirve; el equipo de rayos X se dañó por una filtración, utilizan uno portátil que no está en su mejor estado; tampoco tienen camillas suficientes para el traslado de pacientes; y el ascensor tiene una semana dañado, por lo que deben dejar a los recién operados en el piso de arriba.
Reclamos laborales. Félix Romero, presidente del sindicato de profesionales y técnicos, indicó que les adeudan pasivos laborales desde 1997, no les han ajustado el bono de alimentación a la unidad tributaria de 2009, tampoco les han compensado por evaluación ni se ha firmado un contrato colectivo desde 2001, que en el caso de los obreros se remonta a 1992.
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| Fecha publicada: 04/07/2009 Fuente: El Nacional Tema: salud
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