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Actualmente, los intentos del gobierno venezolano por masificar la educación superior (ES) responden a dos propósitos fundamentales: primero, dar cumplimiento al artículo 103 de la Constitución que prescribe para todos los venezolanos el derecho a una educación de calidad, "sin más limitaciones que las derivadas de las aptitudes, vocación y aspiraciones", en otras palabras, el artículo convoca a las masas a disfrutar su derecho, y al Estado a asegurarlo. La otra motivación refiere a la necesidad de eliminar el carácter excluyente que presenta actualmente el sistema de ES tradicional y que, obviamente, transgrede la forma y el contenido del artículo 103 de la Constitución.
Ambos propósitos son plausibles y prioritarios, pero las acciones para su consecución han sido poco pertinentes y eficientes.
En lo que respecta al aseguramiento de la calidad universitaria, el sector oficial ha rechazado la concepción elitista de la calidad que caracteriza a la universidad actual, pero no ha sido capaz de concebir y diseñar la concepción de calidad para una universidad de masas. Por ejemplo, el proyecto de Ley de Educación sólo la asocia a "cambios fundamentales en los métodos pedagógicos y diseños curriculares", pero se soslaya la calidad del nuevo estudiante que debe exhibir las competencias para aprender por sí mismo y con los otros.
Para garantizar el acceso de las masas a la ES se practica la política de "puertas abiertas", que es concebida como la eliminación de todas las pruebas y de una mayor laxitud en la evaluación del rendimiento estudiantil. Esto es incorrecto y grave. Se puede garantizar el acceso de todos a la ES, con un sistema de ingreso que utilice las diferentes pruebas (aptitudes, conocimientos, valores y destrezas) para ubicar al estudiante, no para seleccionarlo.
Este es el caso de Cuba que evalúa con mucho rigor a los aspirantes a ingresar, para poderlos ubicar. En Venezuela se pretende que la calidad del aspirante se concrete en el "compromiso" con el proceso revolucionario; puede que esta sea una condición necesaria, pero nunca suficiente, que, además, favorecerá el facilismo, la mediocridad y la corrupción; prácticas todas ellas contra revolucionarias. REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/05/2007 Fuente: Últimas Noticias Tema: educacion
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