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Jesús llegó con algunos traspiés, pero llegó. El sábado a las 6:00 pm, los violines, las trompetas, el fagot y otros instrumentos de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, dirigida por el maestro Rodolfo Saglimbeni, afinaban su acostumbrado la mayor.
Unos minutos después, los sonidos del violín se sumaron a los acordes de una guitarra eléctrica para comenzar la versión venezolana de una de las óperas rock más recordadas del siglo XX: Jesucristo Superestrella. Este musical narra la última semana de la vida de Jesús, contada desde la perspectiva de Judas.
Michel Hausmann, director general del musical, estaba atento a cada movimiento.
Era el primer día. Los nervios sobraban. Un Aula Magna casi llena dejó salir unos cuantos suspiros de alivio y optimismo.
El humo y las luces tenues del escenario dejaron ver la figura de soldados, esta vez no romanos sino más parecidos a un equipo antiexplosivos del FBI, que pusieron en contexto a los asistentes: Jerusalén era un lugar en caos.
Ataviado con traje de rockstar, apareció Judas Iscariote, representado por Luke Grande, para develar sus dudas y preocupación sobre el verdadero papel de Jesús en la Tierra. Pero más dudas dejó su interpretación. Agudos exigentes y un registro vocal no adecuado para interpretarlos, le jugaron una mala pasada al traidor. ¿Quién dice que el rock es fácil de cantar? Segundos después, el hijo de Dios, en el cuerpo de un Johnny Sigal de piel más tostada que el estereotipo acostumbrado, respondió a Judas.
Desde su primera aparición en escena sorprendió al público con voz dramática y potente que a ratos se tornaba suave y melancólica, de acuerdo con la exigencia del papel.
Un séquito de jóvenes daba pasos enérgicos para rodear a Jesús y hacerle un ruego afinado: "Cuéntanos, dinos lo que va a pasar. Cuéntanos dinos lo que va a pasar", le pedían insistentemente. Pero el enviado del Omnipotente no tenía todas las respuestas. Después de todo, en el evangelio atrevido de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice, autores del musical, Jesús es un hombre que riñe consigo mismo, que cuestiona a su padre, su misión, sus capacidades y, lo más importante, su fe.
Karina, que da vida a María Magdalena, apareció en el escenario para consolar a Jesús envuelta en un traje rosado más parecido al de una odalisca que al de una prostituta pobre. Pero su actuación y su voz, naturalmente sufrida, lograron convencer al público, que no se cansó de aplaudir cada una de sus intervenciones.
Cayito Aponte prestó voz y cuerpo a Caifás, arquitecto de la conspiración para llevar a Jesús a la cruz. Rolando Padilla puso fraseo de bolerista a Poncio Pilatos, que con su buen cantar se lavó las manos. Los que creyeron que este era un musical con tono netamente serio se sorprendieron al ver salir a un Herodes ciertamente afeminado y acompañado de una comparsa de disfraces que simbolizaban la lujuria y el poder, diciéndole "Fuchi, fuchi, fuchifu" al propio Cristo, quien lo miraba atónito tirado en el suelo.
Resignado, luego de recibir 39 latigazos y de sufrir la humillación y el desprecio de gente que antes le seguía, Jesús se entregó, no sin quejarse, a la voluntad de su padre. Más de uno se enjugó las lágrimas al ver, por primera vez tan cerca, a un hombre de carne y hueso en la cruz.
La creatividad hizo alarde en más de una escena.
Los vendedores en los predios del templo se transformaron en los buhoneros que caracterizan la Caracas contemporánea.
En el escenario había derroche de ganas. Los 40 jóvenes que formaron el ensamble dejaron todo sobre las tablas. Con ello rindieron tributo a las arduas horas de ensayo que los mantuvieron ocupados durante 3 meses.
No obstante, el ensamble de voces, que dio muestras de buen entrenamiento (con excepción de pequeños problemas de gesticulación que no permitían una dicción esplendida) confrontó los avatares de una amplificación de sonido que dejó mucho que desear. Sin embargo, este aspecto técnico, que posiblemente se solucionará para las siguientes funciones, no enturbió el esfuerzo del equipo de Palo de Agua Producciones, encabezado por Yair Rosemberg. REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: cultura
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