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El reciente informe de nuestro Banco Central muestra que la inflación acumulada durante los primeros 6 meses del año es de 'tan solo' 10,8%, comparada con el mismo período en 2009 cuando el IPC acumulado fue de 15,1%. Indudablemente que esta sería una buena noticia si el crecimiento de la economía fuese mayor o igual al del primer semestre de 2009. Pero ahora estamos estancados con un crecimiento de 0,3% vs. el 7% obtenido entonces.
Así como la inflación de años anteriores fue provocada por una demanda mayor que la oferta, ahora es la gente la que reduce su demanda porque, o tiene menos ingresos disponibles, o perdió su empleo. La lucha contra la inflación es un esfuerzo que debe ser concertado y que tiene que portar sobre sus causas y no sobre sus efectos. Así, es interesante revisar las acciones que se han tomado en el pasado, y los resultados obtenidos.
Lo primero es la regulación de precios de una serie de rubros que el gobierno intentó controlar, como los alimentos; y que subieron de precios 40% entre diciembre 2007 y junio 2009 como promedio; pues allí encontramos tanto bienes subsidiados como alimentos y bebidas fuera de control de precio. Donde sí ha habido control es en los servicios de agua, electricidad y gas que están en manos del gobierno, lo que se ha transformado en problemas de suministro y apagones que duran horas y afectan la producción de bienes y servicios.
Y esa es otra consecuencia. Otra medida que no tuvo ningún efecto en la inflación fue la reconversión monetaria, que entró en vigencia en enero de 2008, y tantos costos trajo a bancos y empresas para adaptarse a ella. La idea era la de atacar los componentes psicológicos de la inflación, y no su origen; del que nadie se ocupó. Al igual que cuando los diversos entes de protección al consumidor han hecho campañas de control con los comerciantes para combatir la 'especulación' (provocada por la escasez), mientras la producción privada nacional es combatida y se hacen grandes fortunas con la concesión de licencias de importación.
Hoy tenemos una caída del producto interno porque la gente no puede comprar muchos bienes y servicios como antes, cuando había trabajo, becas y subsidios y, por lo tanto, la inflación no tiene el mismo combustible por lo que es menor. Inflación y crecimiento no van necesariamente de la mano. La primera siempre genera pobreza, pero no crecimiento sostenible. Como ahora vemos.
Juan Uslar Gathmann REGRESAR |
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