La necesidad de ser reconocido que angustia al presidente Chávez lo ha llevado a la ridiculez de mencionar al presidente Obama en innumerables ocasiones en situaciones que no ameritan la cita o haciendo del nombre del Presidente de EEUU una banalidad, sólo para satisfacer su ego. A raíz de los sucesos de Honduras, esta mención incesante de Obama se ha hecho más patente. Desde invitarlo a que inicie una 'revolución socialista' en los Estados Unidos hasta sugerirle que retire las tropas norteamericanas que hay en Honduras. Todo eso por el error de Obama de haberle dado cabida como protagonista de la política en Latinoamérica en la reunión de presidentes en Trinidad y Tobago, algo de lo que el presidente Bush siempre se cuidó.
Bush ni siquiera lo nombró una vez ni le dio la mano ni cambió impresiones con Chávez en múltiples reuniones en las que ambos estuvieron.
Es decir, lo 'ninguneo' sistemáticamente. Y eso, para un sujeto con el ego de Chávez, es un insulto imperdonable. Y no creo que Bush padezca de alguna enfermedad que lo lleve a menospreciar a los nacidos al sur del Río Grande. Haberlo reconocido en Trinidad y Tobago nos ha traído a este Chávez 'internacionalista' que opina sobre la escena mundial como si tuviera largos años de acción y reflexión sobre esa materia. Pero lo hace siguiendo el esquema de Fidel Castro: haciendo como que saben. Le aplican el ritornelo del imperialismo como culpable de todo lo malo que nos acontece y de allí se largan con una interminable perorata sobre los pueblos oprimidos. Ahora con una mención de Obama intercalada.
Son problemas creados por la carencia de una política hacia Latinoamérica claramente diseñada. Que Bush, al menos en eso, la tenía. No se les puede dar cabida en política internacional a individuos con un ego inflado. Porque las consecuencias pronto se ven: inestabilidad y hasta amenazas de guerra por quítame estas pajas. Ojalá no cometan otro error: el de darle una entrevista cerrada a Chávez. El colmo sería que lo recibieran en la Casa Blanca a él solo. ¿Quién soportará el ego de Chávez después de eso? Nadie. O solamente sus áulicos, que le oyen con reverencia todas las idioteces, lugares comunes e insulserías a que los tiene acostumbrados. A eso ha contribuido también la salida de escena de Fidel Castro. Pero a diferencia de éste, Chávez contribuye con el ruido pero no con la sustancia. Y la sustancia es producto del estudio y no de la improvisación.
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