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Otra mentira más es la que pretende hacerle creer a la población que la presencia americana en bases militares de Colombia es una amenaza para los compatriotas. En primer lugar, Estados Unidos cuenta con presencia formal en las bases del país vecino desde que el Plan Colombia nació como una alianza bilateral para combatir el narconegocio, primero, y, más adelante, a la guerrilla asociada a esta lacra criminal. Nada nuevo hay en ese terreno como no sea que el Gobierno colombiano está comenzando el proceso de consultas a los públicos de interés de esa nación para extender esa presencia a otras bases militares neogranadinas. La intención no es la de derrocar a ningún presidente vecino, ni de constituirse en una fuerza de choque para sembrar de golpes de Estado el continente, como se ha sugerido desde Venezuela, sino de continuar en el proceso de doblegar a los insurgentes y a sus comanditarios, los narcotraficantes, lo que ha venido ocurriendo como consecuencia de la dupla de colombianos y americanos.
Es gracias a esa simbiosis que se logró engañar a la cúpula guerrillera para ejecutar la Operación Jaque que liberó a secuestrados americanos y a colombianos, y es gracias a esa inteligente asociación que el fin de semana pasado el Ejército colombiano dio de baja a un buen número de secuaces guerrilleros del anillo de seguridad del Mono Jojoy.
Es mediante esa bien montada estrategia conjunta que el Ejército de Colombia tiene a los guerrilleros en continua estampida por las selvas de ese país sin poder comunicarse por las vías modernas que proveen hoy los satélites y los métodos digitales. Repito: no se trata de que el Gobierno de Colombia les está montando bases militares a los gringos como repite el Presidente y corean sus adláteres. Se trata de que se permitirá a las fuerzas armadas americanas usar las facilidades de estas bases para proveer la tecnología involucrada en los acuerdos, entrenar a los militares colombianos en el uso del equipamiento y, sobre todo, usar inteligencia para interceptar comunicaciones de la guerrilla y el narconegocio para impedir el tráfico de la droga y conocer de los desplazamientos guerrilleros.
¿Existe relación entre este paso que Colombia dará cuando hayan hecho las consultas y el cierre de la base militar de Manta en Ecuador? Sí la hay, pero no es la que corean los bolivarianos. Es que el cierre de Manta desprotege las rutas del Pacífico que son las que se están usando in crescendo para la conexión del narcotráfico que se dirige a México, Centro y Suramérica. Ya los subordinados de la revolución no sólo aplauden como focas, ahora corean como loros.
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