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| El ministro de Planificación y Desarrollo, Jorge Giordani, reapareció el pasado viernes informando que la inflación en la nación tiene tendencia a la baja, aunque manifestó que no le gusta hacer predicciones. Menos mal. Porque lo único que se le ocurrió fue incrementar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el endeudamiento interno para cubrir la disminución de los ingresos fiscales. Expresó que el gobierno nacional tiene la necesidad de romper el ciclo de que el índice se inflación sea 'estructural'. Destacó que el Estado sigue buscando las fórmulas para disminuir los niveles de inflación, pero reveló que los esfuerzos se estén concentrando en el mantenimiento del empleo. Negó que Venezuela entre en recesión este año y aseguró que no se pretende devaluar la moneda. Lo que nos da pena escribir, es que la inflación en Colombia se ubicó en el 2,18% en los primeros siete meses del 2009 y nosotros en solamente julio llegó al 2,10%. Y lo que hacemos es endeudarnos, importar más y producir menos. Llegó la estanflación La estanflación amenaza con convertirse en la palabra de moda en los próximos meses. El término indica el momento en que dentro de una situación inflacionaria se produce un estancamiento de la economía. Hasta el mismo Presidente Hugo Chávez advirtió que la economía venezolana podría tener un crecimiento cercano a cero este año. La definición de estanflación se aplica a una economía cuando cumple dos trimestres de baja en el producto bruto, ya tenemos uno, faltan los datos del segundo trimestre del 2009, para saber si entramos y para colmo, con una inflación que no cede por debajo del 26% anual. Un escenario difícil Un proceso de estanflación es considerado uno de los escenarios más difíciles de afrontar para cualquier economía, ya que dificulta la aplicación de las recetas más clásicas. Las políticas fiscales más expansivas que suelen aplicarse para reactivar una economía en recesión en este caso pueden terminar acelerando a la inflación, mientras que un ajuste del gasto, que es recomendado para combatir la subida en el costo de vida, puede provocar que se profundice el estancamiento de la economía. Frente a este escenario, es mucho más eficiente bajar impuestos que subir los gastos para reactivar la economía, aun a riesgo de resignar un porcentaje de la recaudación. Hay que reactivar la economía La idea es ordenar una política de reactivación con un objetivo de inflación. Es importante llevar adelante una política de ingreso, coordinar la política de precios y salarios, y la cambiaria, con esa meta del Gobierno bajando la inflación. Todo esto tiene que venir acompañado de una programación fiscal que muestre las metas de gasto, de recaudación, consistentes con la hipótesis de actividad e inflación que el gobierno va a procurar como objetivo. Por supuesto, la política de reactivación va a depender de los recursos financieros que tengamos. Primero hay que recuperar la credibilidad y la inversión. Después hay que ver qué se puede hacer con la política fiscal. ¡Ya está bueno! No sigamos perdiendo el tiempo en pendejadas, mientras la liquidez crece como monte REGRESAR |
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