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El más grave problema que padece nuestra economía es la inflación, la mayor de la América Latina y una de las más altas del mundo.
Varios factores generan la agudización de este flagelo que afecta a la población, particularmente a los más desposeídos, quienes con impotencia ven cómo merma su capacidad de compra y se hacen cada vez más pobres.
El primero de esos factores es el desbocado gasto público, a través del cual se inyectan a la economía nacional los abultados ingresos petroleros, expandiendo la oferta monetaria y estimulando el consumo.
Al crecer la demanda más intensamente que la oferta interna se produce un fenómeno de alza de precios, a pesar del incremento notable de las importaciones, con las que se pretende completar la insuficiente oferta local. Esa dependencia de lo importado se traduce en presiones inflacionarias adicionales, ya que la sobredemanda internacional de productos básicos, combinada con el desvío de productos agrícolas para la producción de biocombustibles, ha generado una escasez creciente de alimentos, con su consecuente encarecimiento, en algunos casos desproporcionado.
El problema se agudiza por los crónicos desabastecimientos de productos básicos en Venezuela, causados por la política de controles y fijación de precios, cuya aplicación condena a múltiples productores y distribuidores a trabajar a pérdida.
La situación se hizo particularmente crítica en el caso de los alimentos que desaparecieron de los anaqueles, forzando a los consumidores a pagar precios muy altos paraadquirirlosenpuntosdeventa no convencionales. Ello llevó al Gobierno a revisar los precios regulados de esos productos con el fin de estimular su producción, haciendo que la búsqueda de solución a un problema generador de inflación, como es el desabastecimiento, esté engendrando otro factor que presiona los precios al alza, como es la materialización de la inflación represada producida por los prolongados controles depreciosyuntipodecambio'sobrevaluado'.
Además de una verdadera y sostenida disciplina fiscal y monetaria que evite crecimientos desproporcionados de la demanda, se requiere implantar un plan de estímulo a la producción, que no sólo potencie la capacidad de respuesta del aparato productivo para incrementar la oferta de bienes y servicios, sino que también lo haga de forma eficiente, es decir, con menores costos y con una productividad creciente.
La inflación acumulada desde diciembre de 1998 hasta julio de 2009 es de 655%. Sin control de precios desde diciembre 1998 hasta febrero 2003 es de 117%, y con control de precios febrero de 2003 hasta julio de 2009 la inflación acumulada es de 247%.
La inflación en productos importados enero-julio 2009 es de 33,10%, y la inflación en productos nacionales enerojulio 2009 es de 32,41%, destacando que producto de la restricción en el otorgamiento de dólares vía Comisión de Administración de Divisas, Cadivi, el sector productivo del país tiene la obligación de recurrir al mercado permuta 'Swaps' para efectuar las importaciones de bienes correspondientes. JESÚS CASIQUE
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