Las relaciones diplomáticas de Venezuela están montadas desde hace rato sobre una montaña rusa. Prueba de ello es que este año, el gobierno de Hugo Chávez ha experimentado sus altibajos con Colombia, EEUU, Perú e Israel con los cuales ha abierto frentes de conflicto.
Sin embargo, en las dos últimas semanas el Presidente sorpresivamente ha devuelto a los embajadores retirados a sus respectivas misiones diplomáticas.
Debido a la firma de los acuerdos de las bases militares entre la Casa de Nariño y Washington, Chávez ratificó que las relaciones entre Venezuela y Colombia no podrán reestablecerse.
La profesora universitaria María Teresa Romero considera que este acercamiento es un intento de Chávez para bajar la tensión y la conflictividad en el exterior. Considera que las relaciones con el vecino país seguirán pero con un bajo nivel diplomático.
El primer paso hacia atrás de Chávez con Colombia se dio el pasado 7 de agosto cuando ordenó el retorno a Bogotá de su embajador Gustavo Márquez, a quien había llamado a consultas luego de que decidiera congelar las relaciones con la nación neogranadina. 'Retorna a Bogotá, Gustavo. Vaya a trabajar, que tiene bastante', le dijo directamente Chávez al embajador, al final de una reunión con la organización Colombianos por la Paz, en la que estaba presente la senadora colombiana Piedad Córdoba.
'Por supuesto que no tenemos en nuestros planes una ruptura de relaciones' con Colombia, reculó el presidente.
El segundo intento fue con Perú durante la toma de posesión del primer mandatario ecuatoriano Rafael Correa, tres días después de la orden de regreso del embajador a Colombia. La información fue dada a conocer por el propio mandatario de Perú, Alan García, a su llegada a Lima, tras reunirse con Chávez. Aunque el mandatario venezolano no se ha pronunciado al respecto el presidente peruano manifestó que 'antes de un mes tendremos cada uno su respectivo embajador en el otro país'.
Con estas declaraciones 'al menos Perú' da por superado efectivamente el enfriamiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela después de que ambos presidentes intercambiaran insultos debido al respaldo que Chávez otorgó al candidato presidencial nacionalista Ollanta Humala. Y posteriormente por el asilo que Lima confirió al entonces alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales.
Estos intentos de mejorar las relaciones diplomáticas constituyen una manera de tratar de aminorar el efecto negativo que las conductas del presidente Chávez han tenido en el ámbito internacional, señala María Teresa Romero.
'La comunidad democrática mundial está cuestionando fuertemente las radicalizaciones y excesos del Presidente. El que haya regresado a los embajadores a sus lugares es la manera, como dice el dicho, de no llevar la sangre al río', apunta Romero.
La internacionalista considera que el congelamiento de las relaciones con Colombia sigue igual y se evidencia en la sustitución de las importaciones de los vehículos colombianos por los argentinos.
Por otro lado, María Teresa Romero ve difícil la posibilidad de un conflicto armado con Venezuela debido a que ni a Colombia ni a Estados Unidos les convienen desviar la atención de la lucha contra el narcotráfico hacia problemas armados con los vecinos.
'Más que vientos de guerra, como dice Chávez, son palabras al viento que forman parte de la retórica guerrerista del Presidente. Él pretende crear un sentimiento nacionalista para bajar el nivel de las severas críticas que ha recibido dentro y fuera de la frontera; pero ya es muy tarde para eso, porque tiene 10 años con el mismo discurso', explica Romero.
Respecto al estatus de Nixon Moreno en Perú no ha habido ningún pronunciamiento por parte del gobierno venezolano, María Teresa Romero considera que se debe a que Chávez está actualmente concentrado en los conflictos internos de país producto de la aprobación de leyes polémicas, el cierre de varias emisoras de radio y la agresión a periodistas por parte de sus militantes políticos.
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