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Hasta el mes de julio del presente año el comportamiento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (Ínpc) revela que la inflación acumulada de Venezuela en el período enero-julio es de 13,1%, inferior a la de 17,3% registrada en igual lapso del año pasado; sin embargo, cuando se revisa la evolución del índice de precios correspondiente al Núcleo Inflacionario (NI) el cual es el mismo Ínpc ajustado a una canasta de consumo con precios menos volátiles y representativa del 85% de la muestra total de productos se comprueba que el promedio ponderado de los precios que encierra el núcleo aumentó entre enero y julio 17,6%, prácticamente igual a la variación acumulada del mismo núcleo durante los primeros siete meses del 2008, evidenciando con ello varios aspectos como los siguientes: En primer lugar, en lo que va del año 2009 se mantiene en la economía venezolana la misma presión inflacionaria del año 2008, pese a la caída del consumo y el estancamiento de las actividades productivas que revelan los resultados macroeconómicos calculados por el Banco Central del Venezuela para la primera parte del año en curso.
En segundo lugar, se pone de manifiesto el agotamiento definitivo de los mecanismos de control de precios y del régimen de tipo de cambio fijo como anclas antiinflacionarias, con el agravante además de una ausencia de políticas alternativas que persigan abatir el proceso alcista de los precios. Esto último probablemente asociado a la no comprensión de los factores determinantes del fenómeno inflacionario por parte de las autoridades económicas, lo que explica a su vez la poca eficiencia de las instituciones estatales en su acción frente al proceso que destruye el valor de la moneda nacional.
En tercer lugar, la elevada inflación en el contexto actual de recesión económica, es indicativo de que el fenómeno está siendo impulsado por el surgimiento de una inflación rezagada y las expectativas de un fuerte incremento de costos que se deriva del rotundo fracaso de la actual política cambiaria, la cual, por su poco dinamismo y ante el serio estancamiento y posible declive de las reservas internacionales, difícilmente podrá ayudar a la búsqueda de un tipo de cambio de equilibrio, creando así mayores expectativas de aceleración inflacionaria para los próximos meses, que por lo demás seguirá siendo convalidada por una política fiscal laxa e indisciplinada.
Sobre la importancia del Núcleo Inflacionario (NI), cabe resaltar que cuando se comparan las tasas de inflación que se derivan del Ínpc y del NI, la brecha entre ambas se amplía de 0,7 el año pasado a 4,5 este año, lo que revela atendiendo a los principios estadísticos de comparación de la media con la desviación típica de una muestra que el índice representativo de la media general de los precios, es decir el Ínpc, está reduciendo su calidad como indicador de la evolución de la inflación, y en su defecto la verdadera inflación se encuentra más cerca de lo que indica la variación del NI, hecho éste que se debilitará en la medida en que se vayan actualizando los precios relativos.LUIS BRUSCO ORTEGA REGRESAR |
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