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Dicen que Bolívar era más fiero en la derrota que en plan de vencedor... Buen ejemplo para los que se ufanan de una victoria que no fue más que la lucha desigual de David contra Goliat.
El silencio les sería más honroso.
El once de abril, lejos de ser motivo de celebración, es un día de dolor y arrepentimiento, especialmente si pensamos en lo cruel de aquella emboscada a la marcha serena y desarmada que llevó como ovejas al matadero a más de un millón de almas. Culpable de esa innoble tarea es el gobierno, autor de aquel macabro cuadro, cuando a plomo limpio recibió a los inocentes que marchaban; la oposición por ser tan ingenua, fue responsable por llevar confiada a un evento como aquel, donde la muerte tenía ya izada su bandera.
No hubo coordinación alguna que pudiera ser garante de una victoria. Si la figura de la jornada era Carmona Estanga, este andaba como barco sin rumbo y terminó enredando el pastel, Carmona Estanga en vez de convocar al Alto Mando militar a Miraflores, se limitó a sus propios intereses y hasta se proclamó Presidente, sin tener aún el toro tomado por los cachos.
Todavía nadie se explica cómo pudo fracasar un evento como aquel, cuando lo más difícil era entrar a Miraflores, y ya estaban dentro. Sólo había que tenerlas bien puestas y asumir responsabilidades. El país había quedado acéfalo y todo era posible. Esto lo aprovechó el oficialismo para mover sus piezas y rápidamente Freddy Bernal se fue con su gente a Fuerte Tiuna y presionó con sus seguidores para que solicitaran el regreso del Presidente, pero si Carmona Estanga de común acuerdo con los militares que se encontraban en Miraflores hubiera llamado a tiempo a Fuerte Tiuna y ordenar que no se permitiera manifestaciones frente a esa instancia militar, no se hubiera efectuado la presencia de civiles en ese momento y la oposición habría retomado el control. Este error táctico dio tiempo para que un grupo de emeverristas lograran traer de regreso al Presidente, y con esto habría quedado resuelto todo, y los que marchaban, además de sus muertos y heridos, tuvieron que conformarse con perderlo todo.
En Venezuela se han acabado los líderes y es por eso que el sector opositor ha fracasado en sus intentos.
Contaba mi madre, que con la caída de la negra dictadura de Juan Vicente Gómez, León Jurado, figura prominente del gomecismo, llegó a Maracaibo y le tocó cruzar la calle donde una multitud enardecida, pedía su cabeza; dicen que León Jurado, temerario como buen coriano, se abrió paso entre los manifestantes y cruzó la calle y entró a la casa de gobierno para hablar con Pérez Soto. La gente no salía de su asombro por el arrojo de aquel falconiano y se comentó que el acto fue producto de una sugestión colectiva, pues si León Jurado se devuelve o se para, el pueblo marabino lo lincha: Las acciones violentas algunas veces resultan pero hay que ser oportuno. Estos son ejemplos para la historia... En el caso del once de abril, los líderes fallaron y el pueblo, valiente como siempre, secó sus lágrimas, curó sus heridas y enterró a sus muertos. Los pistoleros de Puente Llaguno y los que disparaban desde las azoteas de los edificios aledaños se iban retirando.
En un rincón se encontraban extenuados Henry Vivas y Lázaro Forero, pero no cansados de disparar sino de ir y venir cargando muertos y heridos en su jaula y en sus motos para salvar vidas y caso irónico, son ellos a quienes acusan de victimarios, cuando gracias a ellos no hubo más muertes que lamentar.
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| Fecha publicada: 09/05/2007 Fuente: TalCual Tema: politica
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