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El debate acerca de cómo debe ser el parto dejó de estar en los foros, los libros o Internet.
La Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia incluye un nuevo concepto: la violencia obstétrica. ¿Qué es? De acuerdo con el texto legal, consiste en la "apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por personal de salud, que se expresa en un trato deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad, impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres".
La violencia obstétrica es, desde la promulgación de la ley, un delito que se penaliza con multas de 250 a 500 unidades tributarias (9,4 millones de bolívares a 18,8 millones de bolívares), además del procedimiento disciplinario que apliquen los organismos gremiales correspondientes.
Estos son algunos actos que califican como tal: no atender las emergencias obstétricas, obligar a las mujeres a dar a luz acostadas y con las piernas levantadas, no permitir el apego precoz (amamantar, cargar) del niño o niña con su madre, acelerar el proceso de parto o practicar la cesárea sin el consentimiento expreso e informado de las mujeres.
Esta es la Semana Mundial del Parto Respetado. La venezolana Taumanova Álvarez, directiva de la organización Buen Nacer y coordinadora en el país de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y Nacimiento, insiste en que el movimiento para dignificar el alumbramiento es mundial, porque los obstáculos también lo son.
Algo natural.
"El parto es un evento natural y fisiológico, salvo por un pequeño porcentaje de patologías que requieren alguna intervención.
Eso significa que el tratamiento debe ser lo menos invasivo posible", señala Álvarez. La realidad, sin embargo, es otra.
Las parturientas esperan horas y horas; son sometidas a tactos repetidos y obligadas a acostarse en camas especiales.
Les administran un suero que apura las contracciones, y les hacen un corte en los genitales (episiotomía) para facilitar la salida del bebé. Todo esto, aderezado con palabras poco amistosas.
En opinión de Álvarez, para que el parto en Venezuela sea humanizado se necesitan cambios (para el sector público y privado de la salud) como: fortalecer el control prenatal; garantizar la atención inmediata; permitir que las mujeres estén acompañadas; modificar los protocolos de asistencia (que ellas tengan libertad de movimientos y puedan ingerir comidas y bebidas, así como adoptar la postura que más les apetezca); y propiciar que la criatura esté con su mamá. La propuesta final es descongestionar los hospitales, y crear centros de atención al parto y al nacimiento.
"Una de las cosas fundamentales es difundir la ley, informar a la población e intervenir en los espacios de formación de los médicos.
Si transformamos el nacimiento, transformamos la humanidad", sentencia.
Recursos como el pitosín, la cesárea y la episiotomía, subraya, "deben ser usados cuando sea necesario". El problema, a su juicio, es que se han convertido en un acto de rutina. REGRESAR |
| Fecha publicada: 10/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: salud
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