Noam Chomsky es uno de esos casos de intelectuales norteamericanos liberales, o izquierdistas a su manera, que en el afán de oponerse al establishment de su país, cae en el absurdo de alabar en otros lugares prácticas violatorias de la dignidad humana y de las libertades que dice defender. Si una docena de negros, latinos u homosexuales gringos fuesen apaleados por la policía, o por grupos supremacistas blancos, en algún lugar de Estados Unidos (en Carolina del Sur, por ejemplo) por expresar sus ideas en la vía pública, Chomsky se pondría en primera fila para defender los derechos de esos grupos y condenar a los agresores. ¿Por qué no hace lo mismo en Venezuela? No me cabe la menor duda de que si tan sólo Chomsky pudiera ver los videos, o fotos, de la paliza que recibieron los periodistas de la Cadena Capriles, por parte de las SA chavistas, no vacilaría en repudiar también esa acción con la misma vehemencia. El problema es que el bueno de Noam está incapacitado para ver esos hechos porque padece del síndrome del gringo viejo (el arquetipo creado por el escritor Carlos Fuentes, que, como buen mexicano, de gringos algo sabe). Vale decir, el intelectual gringo que va al extranjero con unas ideas libertarias adquiridas y mineralizadas en los claustros de una universidad de Nueva Inglaterra y entiende que la realidad compleja y contradictoria que visita debe amoldarse a ellas.
Por eso ignora las atrocidades; no puede ver las cosas que se apartan de su imagen preconstruida del mundo.
Me imagino que en su cabeza el silogismo va más o menos así: 'Yo me opongo al imperialismo de Estados Unidos y Chávez también, ergo ambos representamos los mismos ideales'. A pesar de ello, uno aspiraría que un profesor de la talla de Chomsky sea tan científico en sus juicios sobre la realidad venezolana como lo ha sido en su carrera académica. En ese ámbito, bien lo sabe él y cualquiera que haya pasado por una universidad norteamericana, no se emiten juicios generales a menos que la evidencia empírica, vale decir, los hechos, los sustenten. Si no se tiene la data fáctica, simplemente, los juicios no pueden tener carácter categórico.
Por eso cuesta trabajo creer que el genio que antes de los treinta años revolucionó y elevó a la lingüística al plano de ciencia universal, el riguroso científico social, caiga en la bolsería de decir que 'Chávez construye un mundo diferente y posible'. Con hombre nuevo y todo, habría que añadir. ¿Qué te pasó Chomsky? ¿Tus valores académicos se adormecieron con tanta militancia izquierdista? ¿Juzgas que lo que te mostraron en esta gira (¿la Comuna Gual y España?), ese mismo pedacito de cielo en el que se mueve Chávez, equivale a la verdad de lo que ocurre en el país? ¿Tú has visto gringo viejo cómo trata Cilia Flores a la minoría cuando dirige los debates parlamentarios? ¿Es esa una muestra del 'mundo diferente y posible' al que te refieres? Más aun, ¿tú sabes lo que les han hecho a los comisarios Forero, Simonovis y Vivas? ¿De verdad tú compartes esa vaina y la crees buena para la civilización, Chomsky? ¿Por qué antes de decir la pendejada que dijiste no te asomaste, como exige la academia anglosajona, al hemisferio no chavista, a ese otro medio país? En pocas palabras, y en los términos en que se lo dirían a cualquier pupilo descarriado en tu querido MIT: your thesis is flawed professor Chomsky.
Para terminar, dinos una última cosa, gringo viejo: ¿Cuando hablaste con Chávez le viste las manos? ¿Te impresionaron? A Martin Heidegger, un colega tuyo, en Alemania, en 1933, las de Hitler lo conmovieron.
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