El perverso cálculo de las enfebrecidas mentes de los sectores más recalcitrantes de la oposición busca atajos nuevamente. No entienden lo que está pasando en el país. Están de espaldas a la realidad. Tampoco aceptan que el Presidente fue reelecto democráticamente para gobernar por un nuevo período de seis años. En las estructuras esclerosadas de la IV República las grandes mayorías quedaron fuera del escenario.
En la educación, la salud, la vivienda, el transporte y en la plataforma vial, por mencionar algunos, los gobiernos de la democracia representativa se ensañaron en la fractura y desarticulación de esos sistemas en aras de privilegiar la privatización de dichas áreas. Fue la orden de los organismos multilaterales, mientras se acrecentaba la deuda con el FMI y el BM.
En todos los países de América Latina esta situación se repitió de manera dramática.
Las políticas fondomonetaristas, con la alianza de los complacientes gobiernos de la región, se afianzaron en la dura década de los años 80. El empobrecimiento de la región no importaba. El saqueo de nuestras economías y el entreguismo de estos gobiernos campeaba. La extracción de recursos naturales como el aluminio, el hierro, el oro, el gas y, sobre todo, el apetecido petróleo, enriquecía a las burguesías locales y fortalecía a las transnacionales.
Razones históricas irreversibles condujeron a la protagonización que hoy escenifica el pueblo de Venezuela. Los excluidos de siempre se hicieron visibles, recuperaron la voz; reclaman, solicitan, estudian, sugieren, dan aportes. Todos los que durante décadas hablaron de revolución y de las masas oprimidas, cuando insurgieron los rostros de éstas, se llenaron de pánico y corrieron a la otra acera. Allí están.
Hay dos países en pugna, dos visiones irreconciliables. La oscuridad contra la luz. El retorcido pasado de las élites contra el presente y el futuro. Para 1998 había80%depobreza(crítica,atroz, extrema). Hoy, ocho años después, los indicadores han cambiado. La oposición no reconoce ningún logro del gobierno bolivariano: la industria mediática es su disociado portavoz. Bajo el ardid del cese de la concesión a Rctv, la conspiración sigue montada. Hay una verdad: ¡no podrán con el coraje de nuestro pueblo! Periodista/Prof. universitaria REGRESAR |