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¿Cuánto cuesta? ¿Hay uno más económico? ¿Dónde están las ofertas? ¿Dónde lo conseguiste tan barato? Esas son algunas de las preguntas que intercambian los consumidores venezolanos en sus conversaciones sobre lo que pueden o no comprar cuando salen al supermercado o, simplemente, de tiendas.
El informe quincenal de Datanálisis, de julio de 2009, precisamente concluyó que la inflación está golpeando constantemente la confianza del venezolano para adquirir un producto.
El comportamiento podría mantenerse, a juzgar por el crecimiento de la inflación. Para agosto de 2009, la anualizada fue de 26,7% y la tendencia es al alza, lo que, posiblemente, mantendrá las manos de los venezolanos dentro de sus bolsillos. Esta fue una de las estimaciones de la encuestadora, al menos hasta que culmine el mes que corre.
Desde septiembre de 2008 hasta julio de 2009, el índice de confianza del consumidor cayó 8,1 puntos porcentuales. En un paneo por los primeros siete meses del año, el comportamiento se mantuvo en franco descenso: en enero fue de 51,2%; en marzo de 48,6%. La caída continuó: en abril llegó a 44,6%, justo cuatro puntos porcentuales menos que en el mes anterior. Luego vino mayo, único mes de 2009 en que el índice creció a 46,4%, pero de nuevo descendió a 44,5% en junio. En julio, finalmente, llegó a 43,9%.
'La disminución del valor está asociada con un estancamiento o con una recesión económica', dice el informe. José Antonio Gil Yepes, presidente de Datanálisis, agrega que el descenso del índice podría estar asociado con una devaluación del salario real. 'Aunque el nominal crece, el real no.
Ha descendido aproximadamente 12% y no crecerá mientras la inflación siga subiendo'.
Para Gil Yepes, existen condiciones que deben cumplirse para recuperar el impulso de los venezolanos a gastar su dinero en Venezuela: 'Mientras el precio del petróleo siga subiendo y aumente la liquidez, la confianza del consumidor para comprar también crecerá. Pero si esta crece y no logran retener la inflación, el índice de confianza del consumidor se irá abajo'.
En Datanálisis esperan incluso que para los meses por venir, el consumo disminuya 3%. 'Es una reducción pequeña si se mira que el aumento del poder de compra del venezolano entre 2004 y 2008 aumentó 15% en promedio'.
Menos de los duraderos Para el informe quincenal de julio de 2009, la firma realizó encuestas en el ámbito nacional con una muestra de 1.300 hogares y a individuos mayores de 18 años.
Sus respuestas dejaron ver un perfil de compra del venezolano en lo que a bienes durables se refiere.
Neveras, lavadoras, televisores de pantalla plana, cocinas a gas, microondas y equipos de sonido, concentran la atención de los venezolanos cuando se trata de gastar dinero.
La intención de compra de la clase E (562 encuestados) estuvo por encima de 3,6% en esos renglones. Mientras que en la clase D (476 encuestados) llegó a 4%.
'Esos son los productos que tradicionalmente son demandados.
El venezolano no puede comprar una vivienda, mandar a los hijos a un buen colegio privado, no puede ir a una buena clínica o comprar un carro, pero sí trata de adquirir algo con lo que pueda darse un gusto.
Eso sí se lo puede comprar', explica el presidente de Datanálisis.
Mientras, dice, la clase media se muestra con el cinturón un tanto apretado. 'Se encuentra atosigada, pero pagando la hipoteca del apartamento que se compró, por ejemplo'.
Para este mes de julio, el indicador denominado 'Posibilidad de Compra de Bienes Duraderos' se ubicó en 31,8%, siendo el menor registrado en lo que va de 2009.
'Es el subíndice peor evaluado', concluyó el informe. En lo que va de año ha caído en total 13,2 puntos porcentuales.
En enero tuvo su mejor momento cuando alcanzó 42,5%. Para marzo, ya el descenso era notable. Se fue en picada y perdió 4,4 puntos porcentuales. En abril cayó tres puntos más (33,2%) y fue en mayo cuando se recuperó el índice, al llegar a 36,2%. No ha vuelto ha subir. En junio fue de 32,2% y en julio 0,4 puntos menos.
El informe hace una precisión en sus resultados. 'No se trata de que haya disminuido la intención de compra de bienes durables, sino la posibilidad de adquirirlos ante la percepción de que la situación económica del país ha desmejorado durante los siete primeros meses de 2009'.
La intención de compra de electrodomésticos fue entonces el segundo renglón peor evaluado por los encuestados por Datanálisis. En 2009 perdió 6,7 puntos.
La mala situación Los venezolanos sienten el bolsillo igual de golpeado que en 2008.
El comportamiento es generalizado en los estratos. En total, 44,8% de los encuestados siente que su situación económica está igual. En el sector AB, 46,7% lo creyó. En el C, fueron 44,3%; en el D, 48,8% y en el E, 41,6%.
Además, 21% de los consultados asegura que se encuentra en una situación 'mucho mejor' o 'mejor'. En la primera categoría se incluyeron 1,5%, pero se inclinaron por la segunda 19,5% de los participantes del estudio.
Sin embargo, 27,9% considera que su situación económica es peor. Por los resultados, puede decirse que los más preocupados son quienes se ubican en los estratos medios y bajos. Así, del total, 25,5% pertenecen al estrato C; 27,2% al D y 30,2% al E.
Cuando los encuestados fueron consultados sobre su situación económica en el futuro, faltó optimismo. De enero a julio de 2009, el indicador cayó 8 puntos porcentuales (de 60% a 52% ). Datanálisis concluyó que el descenso se debe al temor de los venezolanos por el incremento de la tasa de desempleo.
No obstante, para la encuestadora, el mayor impacto lo lleva a cuestas la inflación y el golpe que dará a los presupuestos familiares en lo que queda de 2009.
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