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La cantidad de dinero en la economía venezolana ha crecido más rápido que la oferta de bienes y servicios durante los últimos 25 años, configurando un escenario estructural de inflación que se refleja en el hecho de que la tasa de crecimiento promedio interanual de los agregados monetarios se ubica en ese lapso en 34,34%, mientras la tasa de crecimiento de la producción queda rezagada por debajo del tres por ciento (3%) en el mismo lapso.
La investigación del economista Abelardo Daza, sobre los Verdaderos Determinantes de la Inflación en Venezuela, evidencia que "en los últimos cuatro años este desequilibrio se ha acentuado a tal punto que mientras la liquidez monetaria se ha multiplicado por seis, al pasar de poco más de 19 billones de bolívares en el primer trimestre de 2003 a más de 116 billones de bolívares durante el primer trimestre de este año, la economía sólo ha crecido tres veces al pasar de 130 billones de bolívares en 2003 a 390 billones de bolívares al cierre de 2006", indica el experto.
Daza presentó hoy a la prensa los resultados de su investigación y alertó sobre el riesgo de agravamiento del problema inflacionario en Venezuela: "Hemos observado con preocupación que recientemente la política económica ha estado dirigida a atacar los síntomas y no las causas de la inflación". Para el investigador: "Atacar las consecuencias de la inflación, de manera exclusiva, mediante subsidios y controles de precios, no resuelve el problema y reedita las experiencias fallidas ensayadas durante la década de los años ochenta y los noventa".
Factores determinantes
Como primera causa histórica de la inflación en le economía venezolana, el informe de Daza señala el exceso de liquidez monetaria producto de diversas circunstancias tales como: el aumento del precio del petróleo, o de la producción petrolera o de las exportaciones, con el consecuente incremento de bolívares derivados de ese ingreso en dólares; la generación también de nuevos depósitos y su potencial reconversión en créditos y el aumento en la ejecución del gasto público que aumentan el crédito en el sistema financiero, que su vez se convierte en nuevos depósitos.
En segundo lugar, Daza establece una relación causal entre el tipo de cambio y la tasa de inflación. "En Venezuela", dice, "diversas estimaciones sugieren que a largo plazo, las variaciones en la tasa de cambio se trasladan de manera íntegra hacia los precios internos". Y para establecer esta relación en el período actual, Daza estima la Incidencia Inflacionaria Directa (IID) que resulta del producto entre la variación experimentada por el precio del dólar en el mercado paralelo y el porcentaje de importaciones realizadas mediante dólares adquiridos en ese mercad: "Durante los últimos cuatro años, la IID se ha ubicado en un promedio cercano al 10% con valores extremos cercanos al 24% (pico) en el año 2003 y con valores iguales a -1% (valor mínimo) en el año 2005", afirma el economista.
El manejo de la política fiscal asociada bien sea a la depreciación cambiaria o al establecimiento de una tasa de cambio fijo, es otro de los factores determinantes de la inflación en Venezuela. "Las depreciaciones cambiarias", dice Daza, "fueron frecuentes hasta finales de la década de los años noventa como mecanismo de financiamiento de la gestión fiscal, debido particularmente, a un entorno petrolero mucho menos favorable al actual y la inexistencia de un consenso político para lograr financiar las actividades del Estado a través de mecanismos no inflacionarios, como los impositivos".
Pero, en la actualidad, los efectos inflacionarios se asocian a una política fiscal expansiva que mantiene el tipo de cambio fijo durante un tiempo demasiado prolongado, lo cual termina siendo insostenible para el Banco Central y deriva en ajustes cambiarios con consecuencias inflacionarias. "Desde 2004 hasta 2006, se produjo el mayor trienio de bonanza petrolera de los últimos 25 años; sin embargo, para ver la vulnerabilidad del esquema ante factores sobre los cuales el Ejecutivo Nacional dispone de un estrecho margen de maniobra, basta con observar que desde el cierre del cuarto trimestre de 2006 hasta el primer trimestre de 2007, las reservas internacionales han registrado una disminución de un 11% por ciento, debido a la reducción de siete dólares en el valor de la cesta venezolana aunada a la disminución de los volúmenes colocados para la exportación", explica el economista.
Por último, Daza asigna a la credibilidad en el gobierno un rol preponderante a la hora de considerar las causas de la inflación en Venezuela: "Si se anuncia que la inflación será de 12 por ciento y al final, es mayor, los agentes económicos tomarán previsiones y adecuarán sus precios a esa expectativa inflacionaria.
El flagelo de los precios
El informe sobre los Verdaderos Determinantes de la Inflación en Venezuela sostiene que las consecuencias de este escenario inflacionario aumentan considerablemente la pobreza –el salario real disminuye-, la desigualdad –suben más los rubros que consumen el mayor presupuesto familiar de los más pobres: alimentos- y el desempleo –aumentan las importaciones y disminuye la inversión nacional-.
"Si en un proceso inflacionario todos los precios, tanto de bienes y servicios como los de los activos y factores productivos, se elevaran simultáneamente y, además, los pronósticos de inflación coincidieran con la registrada, las preocupaciones y las consecuencias sociales alrededor del tema de la inflación serían mucho menores. En realidad, las cosas son mucho más complejas. Para el investigador, el hecho cierto de que "algunos precios suban más que otros en algunos períodos –alimentos, por ejemplo, hoy en día-, aunado a expectativas inflacionarias no cumplidas, conduce a que la inflación determine cambios en los precios relativos a la vez que genera incertidumbre sobre la evolución futura de los mismos", afirma Daza.
Recomendaciones
A juicio del economista, se hace necesario atacar las causas que desatan la inflación con medidas que aborden el problema de raíz: "Establecer mecanismos de control de precios sensibles a la realidad de los costos de producción, volúmenes necesarios y demanda de la población y modificar el esquema cambiario para facilitar el acceso a las divisas, y restringir de manera importante la liquidez", apuntó Daza. REGRESAR |
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