|
|
|
Nadie, por más que quisiera, podría cuestionar la majestuosidad estética de la Ciudad Universitaria de Caracas, el hogar de la UCV. Caminar por sus amplias pasarelas y jardines, o por los pasillos de sus Facultades, es un espectáculo que sólo puede superar el éxtasis que se llega a sentir en el Aula Magna o, incluso, en la Biblioteca Central.
La Ciudad Universitaria fue concebida por su artífice, el maestro Villanueva, como “la síntesis de las artes”.
Y quien ha tenido el privilegio de transitar sus espacios, es testigo de una experiencia extraordinaria: es como si se caminara por dentro de un lienzo dentro del cual se multiplican los lienzos, los murales, las esculturas; la magia poética de sus árboles; el canto de su orfeón de aves matutinas; el teatro de sus ocasos frente al Ávila monumental; todo ello acompasado por la sinfonía de una creación autónoma, en la que sobresale el movimiento Allegro, ma non troppo, de su estudiantado irreverente.
Esa UCV fue reconocida por la Unesco, no hace mucho tiempo, como “patrimonio mundial”. Esa misma UCV, hoy por hoy, da vergüenza.
La indolencia se ha apoderado de la “síntesis de las artes”. Una gestión rectoral indiferente, o ajena a todo concepto estético, ha permitido que la basura, la “mala hierba”, los escombros, el hedor a orina y a otra cosa, sean el mejor monumento de su “administración”. Ni se diga de la inseguridad, la buhonería -¿alguien ha pasado últimamente por “Las Tres Gracias” o por el Hospital Universitario?-, la venta y consumo de drogas, el vergonzoso espectáculo de las ya habituales “guarapas”. El campus convertido en un gigantesco estacionamiento.
Los malvivientes, los “rateros”, los recolectores de latas y la mendicidad deambulan por doquier. La “Tierra de Nadie”, como dijo recientemente Luis Fuenmayor, ahora es “Tierra de drogas”.
Y no vale la pena mirar el reloj, ese icono de otros tiempos: no sirve. Tampoco hay luz. Las obras de arte sufren su peor momento de deterioro.
La actual gestión rectoral dirá que todo lo dicho hasta ahora es falso, una “burda” maniobra conspirativa para poner en entredicho su “gran” desempeño. Mejor preguntarle a la comunidad, a ver qué piensa. No resulta difícil comprender la angustia del resto de las autoridades, ucevistas cabales, impotentes ante una gestión rectoral que será recordada como la peor de las gestiones rectorales de toda la historia de la UCV. Pero, como se dice, “¡menos mal que falta menos!”... REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/05/2007 Fuente: TalCual Tema: cultura
|
*** noticias no disponibles *** |
|