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El dengue, o la fiebre rompehuesos, transformó a las plaquetas en elementos muy conocidos, ya que una de las características de la enfermedad es la disminución de estas células de la sangre y la reacción esperada: hemorragias por nada. Las plaquetas son elaboradas por la médula ósea y cumplen un papel fundamental en la coagulación (forman nudos y liberan sustancias que propician la constitución del tapón que detendrá el sangrado). Pero ahora se sabe que también son útiles para frenar la vejez.
"Una de las terapias de vanguardia en medicina antienvejecimiento es utilizar los factores de crecimiento plasmático del propio paciente con el fin de desencadenar una serie de procesos de regeneración tisular que normalmente ocurren cuando hay una lesión e inflamación", señala Juan Carlos Méndez, especialista del Centro Médico Antienvejecimiento de Caracas. "Las plaquetas son un autobús de sorpresas, porque son pequeñas pero tienen cosas maravillosas".
Cada vez que ocurre una lesión, dice, "el organismo envía sangre al lugar y concentra las plaquetas: en primer lugar, para evitar hemorragias, y en segundo lugar, para estimular al tejido a que se repare. Las plaquetas poseen factor de crecimiento epidérmico, vascular y hepático, los cuales estimulan a los fibroblastos (células del tejido conectivo) para producir proteínas especificas de regeneración".
El plasma rico en plaquetas "induce el mismo efecto regenerador, pasando por alto el proceso doloroso e inflamatorio, ya que no existe ninguna lesión que lo desencadene, pero aprovechando el efecto de proliferación, reparación y remodelado inducido por los factores de crecimiento".
Efecto en poco tiempo.
El procedimiento no involucra a nadie más que a la persona interesada. Es decir, le extraen plaquetas y se las inyectan (enriquecidas con otras sustancias, como oligoelementos y extractos embrionarios) en las zonas del cuerpo que lo requieran. Un ejemplo es la mezcla de estas plaquetas con hueso, para ayudar a reparar estructuras óseas dañadas, o su administración en la piel para contrarrestar problemas de cicatrización o pérdida de firmeza.
El efecto, recalca Méndez, es localizado y no sistémico. El plasma rico en plaquetas funciona si se quiere rejuvenecer un tejido u órgano afectado por los años de vida. ¿A qué edad? Generalmente se practica a partir de los 28 o 30 años.
Se hace una vez por semana, durante cuatro semanas. Cada sesión puede tener un costo de 70.000 bolívares.
Esta terapia se aplica en el país desde hace aproximadamente un año, refiere el médico. Antes de conocerse sus bondades como práctica para paliar las consecuencias del paso de las décadas, se empleaba en el área traumatológica, en la atención odontológica y en el campo de la dermatología (para cicatrización y tratamiento de úlceras crónicas de la piel).
"Los efectos antienvejecimiento", aclara Méndez, "se observan en uno o tres meses.
En la piel constatamos mejor turgencia, mejor hidratación, mayor flexibilidad y vitalidad.
Las arrugas desaparecen, porque el factor de crecimiento epidérmico estimula la fabricación de fibras elásticas".
Como se utiliza la sangre del propio sujeto, no hay efectos secundarios ni existe riesgo de infección. El proceso no es tóxico, ni desencadena alergias. A lo mejor se generan molestias porque el tejido se está reparando. Pero la imagen en el espejo (satisfactoria para quienes desean capturar la juventud), seguro que las borra de un plumazo.
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| Fecha publicada: 11/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: salud
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