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“Si me matan se desatará una guerra en Latinoamérica”, “Tomaré las cadenas de producción alimentaria”, “A Sidor si no prioriza la venta de acero a Venezuela, le quito la empresa, se la compro...”, “Tomaré los mataderos”, “Estatizaré los supermercados”, “Nacionalizaré la Banca”, etc., todo esto sirve para ilustrar “la autoridad” de él, pero la frase que habla por sí sola, es aquella de acabar con los monopolios.
Ahora, si entendemos que monopolio es el privilegio de explotar una cosa que se concede a un individuo o sociedad, qué más monopolio que el que, sin limitaciones, él ejerce. El pone, quita, manda, cobra, vende, paga, compra, saca unos realitos de este bolsillo para metérselos en el otro, ordena, amenaza, decide, cambia la historia (siempre a su favor), insulta, ofende, ridiculiza, regala (lo que no es de él). Monopoliza el mando, monopoliza los partidos, monopoliza la información, todo lo monopoliza. Es “El Monopolizador”, entonces, el monopolizador que lo monopolice, buen monopolizador será.
Todo lo quiere dominar, él todo lo decide, él sabe de todo, todo lo intuye. Huele las conspiraciones, detecta a distancia las desestabilizaciones, percibe los magnicidios, olfatea los atentados y los aborta, nadie más listo que él, cuando todos van, él viene, lleva un estricto control de quiénes aplauden a rabiar (como focas, diría yo) en sus enardecidos discursos y quiénes no, él sabe, de antemano, quiénes lo traicionarán, en fin, él ya no es el ingenuo de antes y no se la cala más. Él es omnipresente.
Pero, ¿sabrá él que la basura, la delincuencia, la desidia y la ineficacia, ahogan a los habitantes de la ciudad de Los Teques y muchísimas otras del estado Miranda y del país? ¿Que el estado Yaracuy es una de las entidades que más se han empobrecido en los últimos meses? ¿Que en Carabobo cientos de casas construidas por el gobernador se están cayendo a pedazos? ¿Que el venezolano hoy en día compra lo que hay, mas no lo que quiere?
¿Que la corrupción descarada, por parte de funcionarios enchalecados o uniformados con costosas camisas rojas rojitas, junto a la insolente delincuencia desatada, serán los detonantes de una explosión social, que nadie desea? ¿Que casi no se consigue carne, azúcar, huevos, leche, queso, gas, etc.? ¿Que a los empleados públicos les pagan 100.000 Bs. (y que para que compren la franelita roja) para asistir a los innumerables actos que él convoca, asegurando de esta forma el lleno, para que luego VTV se regodee con la “inobjetable presencia espontánea del pueblo venezolano” ?
Nosotros, la mayoría del pueblo venezolano, simples mortales, gente común, sí sabemos las respuestas a estas y muchas otras preguntas. Y eso, sin llegar a ser tan astutos y perspicaces, como “El Omnímodo”.
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| Fecha publicada: 14/05/2007 Fuente: TalCual Tema: politica
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