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Los anuncios del presidente Hugo Chávez, que para muchos son medidas muy difíciles de tomar, con el tiempo se concretan. Hace un año afirmó que el Gobierno debía tener el control de sectores prioritarios para el desarrollo del país, como el eléctrico y el de telecomunicaciones. Pues la Electricidad de Caracas y la Cantv ya pasaron a formar parte del sector público, ahora falta saber qué pasara con los demás.
Recientemente, empresas como la Siderúrgica del Orinoco –Sidor– y Cementos Mexicanos –Cemex– estuvieron en la mira del presidente Chávez cuando afirmó que si no suplen el mercado interno, serán estatizados.
El sector bancario también recibió su parte. Chávez aseguró que si las instituciones financieras en el país no contribuyen al desarrollo de áreas prioritarias con el otorgamiento de créditos, podrían ser objeto de estatización; a otros los invitó a irse del país.
Estas medidas, conjuntamente con la posibilidad de que Venezuela salga del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, hicieron que se registrara una baja importante en la Bolsa de Valores de Caracas y en los bonos de deuda externa venezolanos que se cotizan en los mercados internacionales.
Salida.
A juicio del economista Gerver Torres la insistencia del Gobierno en estatizar y/o nacionalizar tiene meramente una razón u objetivo político. "La excesiva ideologización tiene como propósito el de construir un modelo socialista, y esto supone estatizar los medios de producción y controlar todos los actores importantes en el país".
Entre las consecuencias de estos procesos de nacionalización, en primer lugar –señala Torres– está que el Gobierno contribuye a la fuga de capitales del país.
"No es un secreto que cuando el Estado llega a un acuerdo con los accionistas internacionales de una empresa cancela su parte y estos recursos se van fuera del país".
Explica que estos pagos son reflejo de un mal uso de los fondos públicos, al financiarse este tipo de operaciones con recursos del Estado que se necesitan en otras áreas prioritarias. "He comentado que el total de las estatizaciones ronda los 20 millardos de dólares. Se cancele de la manera que se cancele, ese monto es la mitad de las necesidades de inversión de infraestructura".
Para el economista, si el Gobierno quería bajar las tarifas telefónicas o de electricidad no era necesario nacionalizar las empresas, porque pudo haber negociado con los dueños para buscar la manera de hacerlo, ya sea a través de subsidios o por otro mecanismo REGRESAR |
| Fecha publicada: 14/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: economia
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