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La cátedra de Medicina Tropical de la UCV ha logrado buenos resultados al tratar la leishmaniasis con un uso más restringido de una terapia tradicional
La escasez que hubo en el país, hace un par de años, del antimoniato de meglumina –conocido como glucantime–, un medicamento utilizado para combatir la leishmaniasis, obligó a los médicos de la cátedra de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela a disminuir la dosis que recibían sus pacientes.
Lo que en principio era una situación adversa, se convirtió a la larga en una buena noticia, porque los especialistas encontraron que a esas concentraciones el fármaco era capaz de curar a los afectados, con la ventaja adicional de que disminuyen sus peligrosos efectos secundarios.
Los especialistas Pedro Navarro y Luis Alfonso Colmenares sustentan esa conclusión en la experiencia reunida luego del tratamiento aplicado a 221 pacientes. A éstos se les administró, por 10 días, 3.000 miligramos del fármaco, equivalente a dos ampollas, en lugar de las cuatro ampollas que solían indicarse. Esa dosis menor fue efectiva para cicatrizar las úlceras en la piel que caracterizan a la leishmaniasis tegumentaria.
Gracias también a la reducción de la dosis, fue posible evitar la hospitalización de los pacientes, algo que se indica habitualmente cuando se aplican mayores concentraciones del medicamento, debido a que puede ser tóxico y causar problemas cardiovasculares.
Las conclusiones de este trabajo serán presentados en el Congreso Panamericano de Infectología, que se celebrará en julio. REGRESAR |
| Fecha publicada: 14/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: salud
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