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Las tendencias sugieren que hay un movimiento general hacia la sofisticación
Las experiencias internacionales de la industria petrolera muestran cómo políticas gubernamentales ayudan a consolidar un parque importante de empresas contratistas y proveedoras de bienes y servicios conexos. Por ejemplo, en el Reino Unido y Noruega se establecieron los mecanismos Crine y Norsok, respectivamente, para promover empresas líderes y estimular a las transnacionales a realizar actividades de investigación y desarrollo locales, así como para innovar en áreas estratégicas de la tecnología, mejorar los enlaces entre la industria y las instituciones de investigación nacionales, y estructurar un programa de fortalecimiento de los contratistas y fabricantes nacionales.
El reto era asegurar que los conocimientos requeridos para el futuro de la industria petrolera del Mar del Norte fueran proporcionados por las instituciones locales y que éstas participaran, tanto como fuera posible, en el desarrollo de esas innovaciones. Las petroleras extranjeras, obligadas o incentivadas, se apoyaron en las empresas proveedoras nacionales e instituciones de investigación y desarrollo de ambos países, para crecer a través de la experiencia conjunta.
Muchos gobiernos se han inspirado en experiencias como éstas para apoyar el desarrollo tecnológico e innovar, en centros de investigación y desarrollo y empresas nacionales. En Venezuela, la iniciativa de la Ley de Ciencia y Tecnología (Locti), impulsada desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología, viene a llenar un vacío en la historia de la formulación de políticas industriales y de innovación en nuestro país.
La Locti reconoce a la formación de recursos humanos como uno de los temas centrales para el desarrollo tecnológico y la innovación. Estudios del IESA revelan que los problemas de recursos humanos ameritan una mejora del sistema educativo venezolano en todos sus niveles, considerando las necesidades cambiantes de la industria. Asimismo, se necesita un mayor compromiso de las empresas para complementar los esfuerzos del sector público.
Las tendencias en los mercados internacionales sugieren que hay un movimiento general hacia la sofisticación. Así, las actividades de investigación y desarrollo y la creación de productos y servicios novedosos son parte esencial del juego competitivo, además del precio. Esto hace pensar que las empresas tendrán que aumentar sus capacidades en estas áreas, para poder responder a la competencia.
Los procesos de aprendizaje para avanzar hacia productos y servicios más sofisticados, con mayor valor agregado, son costosos, acumulativos y de largo plazo. Asimismo, los procesos de aprendizaje están caracterizados por "el ensayo y error". La Locti brinda a las empresas esta posibilidad de aprendizaje.
Ahora bien, las nuevas circunstancias imponen la necesidad de un Estado moderno, menos abarcante y más fuerte, con otras maneras de relacionarse con los agentes económicos, con capacidad para propiciar consensos y construir vastas y efectivas alianzas sociales. No puede ignorarse la intervención estatal en el estímulo y orientación del desarrollo científico y tecnológico, aunque puedan discutirse, desde luego, las modalidades dentro de las que deba ocurrir. REGRESAR |
| Fecha publicada: 15/05/2007 Fuente: El Universal Tema: petroleo
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