1¿Qué implicaciones tendrá el ingreso de Venezuela al Mercosur? Nadie sabe exactamente qué se ha negociado. Sólo el Gobierno. De modo que no sabemos con qué rapidez se hará la adecuación arancelaria, por ejemplo. No sabemos qué productos se verán afectados, ni a qué velocidad. Los empresarios no sabemos cómo nos vamos a adaptar, ni qué tiempo tenemos para hacerlo.
2Queda un largo camino por recorrer, ¿no? Claro. Todavía falta, porque Paraguay no ha admitido la entrada de Venezuela.
3¿Cuál es el lado positivo? La ampliación de mercado sería muy positiva, si Venezuela estuviera en un sistema de desarrollo económico real y no como estamos: con menos producción y más importaciones.
Ante ese panorama, los productores brasileros entrarán con unos márgenes muy fuertes. En esas condiciones será muy difícil para el productor nacional competir de la forma como creemos.
4¿Cómo competir con una potencia como Brasil, muy adelantada en materia de agronegocios y alimentos? No solo en agronegocios. El potencial de Brasil está basado en un plan de apoyo y deseos de desarrollo del sector privado. Es producto del fortalecimiento del sector, en conjunto con el Gobierno brasilero.
Eso es lo que ha permitido todas estas ventajas que se manifiestan en el desarrollo de ese país. Brasil se ha convertido en una potencia mundial, reconocida en todos los ámbitos internacionales, mientras nosotros nos hemos ido retrayendo más.
5¿Cuáles son los retos? Ahora nos viene un gran reto para enfrentar esta situación. Vamos a sufrir. Se van a perder empleos mientras nos ajustemos. Y yo no lo tengo miedo a los procesos de integración. Creo que son necesarios, son fórmulas de ampliar y ser más competitivos cada día, pero eso requiere una labor a largo plazo. Hay algo muy importante: esta es una misión que le corresponde al Gobierno, al sector privado y al laboral, todos juntos.
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